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Ecopetrol, la principal empresa petrolera de Colombia, dio un paso estratégico al declarar la comercialidad del descubrimiento Lorito ante la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). Este hito marca el inicio de una nueva etapa para la compañía, consolidando su posición en el mercado energético y fortaleciendo su portafolio de reservas. El anuncio no solo refleja el éxito técnico y operacional de la exploración, sino que también subraya la importancia de la planificación estratégica para maximizar el potencial de los recursos hidrocarburíferos del país.

Un hallazgo de gran magnitud

El descubrimiento Lorito, ubicado en el Bloque CPO-9, se confirmó en marzo de 2018 tras la perforación del pozo Lorito-1, que reveló la presencia de crudo extrapesado con una densidad de entre 8 y 9 grados API. Desde entonces, Ecopetrol perforó tres pozos adicionales —Lorito A1, Tejón-1 y Guamal Profundo-1— y culminó la delimitación del yacimiento el 10 de octubre de 2024 con pruebas exitosas en Guamal Profundo-1. Estas operaciones han permitido estimar un volumen de crudo original en sitio de 2.154 millones de barriles, de los cuales 250 millones son recuperables, según el Plan de Desarrollo diseñado por la compañía. De este total, 109 millones de barriles equivalentes de petróleo (MBPE) son recursos contingentes certificados netos para Ecopetrol al cierre de 2024.

La magnitud de este descubrimiento posiciona a Lorito como un activo clave para el futuro de la compañía, especialmente en un contexto donde la transición energética y la sostenibilidad son prioridades globales. Sin embargo, el crudo extrapesado presenta retos técnicos, como mayores costos de extracción y procesamiento, que Ecopetrol planea abordar con la experiencia adquirida en áreas similares.

Producción inicial y sinergias operativas

Con la declaración de comercialidad, Lorito inicia su fase de producción con dos pozos activos que ya generan más de 1.450 barriles de petróleo por día. La cercanía del yacimiento a la infraestructura existente de producción y transporte de Ecopetrol facilita la integración del crudo al mercado, reduciendo costos operativos y optimizando los tiempos de desarrollo. Esta ventaja logística, combinada con las sinergias generadas con otros campos en producción, refuerza la viabilidad económica del proyecto.

Además, la comercialidad de Lorito se alinea con la estrategia de Ecopetrol de maximizar el valor de sus activos. La adquisición del 45% restante de la participación del Bloque CPO-9, previamente en manos de Repsol, permite que la producción del yacimiento sea ahora 100% propiedad de Ecopetrol. Esta decisión no solo incrementa el control de la compañía sobre el proyecto, sino que también fortalece su capacidad para reinvertir las ganancias en exploración y desarrollo.

Implicaciones económicas y estratégicas

El anuncio de Lorito llega en un momento crucial para Colombia, donde el sector hidrocarburífero sigue siendo un pilar de la economía. La incorporación de nuevas reservas y el aumento de la producción no solo garantizan ingresos fiscales, sino que también contribuyen a la estabilidad energética del país. Sin embargo, el desarrollo de Lorito plantea preguntas sobre cómo Ecopetrol equilibrará sus objetivos de crecimiento con las demandas de una transición hacia fuentes de energía más limpias.

Desde una perspectiva económica, el proyecto Lorito tiene el potencial de atraer inversión extranjera y generar empleo en las regiones donde opera el Bloque CPO-9. A nivel corporativo, el éxito de este descubrimiento refuerza la confianza de los inversionistas en la capacidad de Ecopetrol para gestionar proyectos complejos y rentables, incluso en un entorno de volatilidad en los precios del petróleo.

Mirando hacia el futuro

La declaración de comercialidad de Lorito es un testimonio del enfoque estratégico de Ecopetrol para aprovechar sus recursos y consolidar su liderazgo en la industria energética. A medida que la compañía avanza en el desarrollo del yacimiento, será crucial mantener un equilibrio entre la maximización de la producción y la adopción de prácticas sostenibles que respondan a las expectativas globales.

Lorito no solo representa una oportunidad para incrementar las reservas y la producción de Ecopetrol, sino también un paso hacia la consolidación de su rol como actor clave en el panorama energético de América Latina. Con una planificación rigurosa y una ejecución eficiente, este proyecto podría convertirse en un modelo para futuros desarrollos en la industria petrolera colombiana.

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