En un giro inesperado que desafió las proyecciones de varios analistas, la junta directiva del Banco de la República anunció este miércoles una reducción de 25 puntos básicos en su tasa de interés de intervención, fijándola en 9,25%. Este ajuste, el primero a la baja desde diciembre de 2024, rompe con la postura de cautela que había caracterizado las dos reuniones previas del emisor en 2025, en las que mantuvo la tasa sin cambios. La decisión sorprendió a un sector del mercado que anticipaba una pausa, en medio de un entorno global marcado por tensiones comerciales, volatilidad financiera y la reciente suspensión temporal de la línea de crédito flexible del Fondo Monetario Internacional (FMI) para Colombia.
El recorte se produce en un contexto de alivio inflacionario y señales de recuperación económica interna. La inflación anual, que alcanzó el 5,1% en marzo, mantiene una tendencia descendente, mientras que la inflación básica también registra una leve moderación. Las expectativas de inflación derivadas del mercado de deuda han disminuido, y las provenientes de encuestas permanecen estables, lo que otorga cierto margen de maniobra al Banco Central. A esto se suma un crecimiento económico del 2,5% en el primer trimestre de 2025, impulsado por una sólida demanda interna, según estimaciones preliminares. En este escenario, el equipo técnico del Banco revisó al alza sus pronósticos de crecimiento, proyectando un 2,6% para 2025 y un 3,0% para 2026, aunque advirtió sobre una esperada desaceleración en la economía global.
Sin embargo, el panorama externo plantea desafíos significativos. El Banco de la República destacó el endurecimiento de las condiciones de financiamiento internacional, influido por las tensiones comerciales globales, la inestabilidad en los mercados financieros y un aumento en la prima de riesgo de Colombia, agravado por la incertidumbre fiscal doméstica. En este delicado equilibrio, la junta directiva subrayó que la reducción de la tasa busca estimular la recuperación económica sin desviar la inflación de su meta de largo plazo, fijada en 3%.
La decisión refleja una postura cautelosamente optimista, con el Banco comprometido a monitorear de cerca los indicadores económicos. «Futuros ajustes dependerán de la evolución de los datos y del contexto internacional», señaló el comunicado oficial. Analistas coinciden en que, aunque el recorte es un impulso para la actividad productiva, la incertidumbre global y local exige prudencia en los próximos movimientos del emisor. Por ahora, el mercado espera con atención las señales que el Banco de la República emita en sus próximas reuniones, mientras Colombia navega un entorno económico complejo pero con fundamentos internos que ofrecen cierto respiro.














