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Pobreza multidimensional cae al 11,5% en 2024, pero Antioquia enfrenta un leve repunte

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) anunció una noticia importante para el panorama social de Colombia: la pobreza multidimensional se reduce por cuarto año consecutivo, alcanzando un 11,5% en 2024. Esta cifra refleja una disminución de 0,6 puntos porcentuales respecto al 12,1% registrada en 2023, consolidando una tendencia a la baja desde el pico de 18,1% observado en 2020, cuando la pandemia de El COVID-19 exacerbó las desigualdades en el país. Aunque la directora del Dane, Piedad Urdinola, aclaró que esta reducción no es estadísticamente significativa, destacó que el descenso sostenido refleja avances en las condiciones de vida de los colombianos.

La pobreza multidimensional, que mide carencias en dimensiones como educación, salud, trabajo, vivienda y condiciones de la niñez, sigue siendo influenciada por tres factores principales a nivel nacional. El acceso a la educación, con un peso del 35,9%, continúa siendo el mayor obstáculo, seguido por las condiciones laborales (30%) y las condiciones de la niñez y la juventud (13%). Estos datos subrayan la necesidad de fortalecer políticas públicas que mejoren la cobertura educativa, generen empleo formal y protejan los derechos de los menores.

A nivel regional, los resultados son mixtos. Mientras el país en su conjunto avanza, Antioquia experimentó un nivel repunte en la pobreza multidimensional, pasando del 9,5% en 2023 al 10,9% en 2024, un aumento de 1,4 puntos porcentuales. Este retroceso en el departamento, uno de los motores económicos del país, genera preocupación, especialmente en áreas urbanas donde las carencias en empleo formal y acceso a servicios básicos se han agudizado. Sin embargo, el panorama es más positivo en los centros poblados y zonas rurales dispersas de Antioquia, donde la pobreza multidimensional disminuyó en 0,8 puntos porcentuales, gracias a mejoras en infraestructura rural y programas sociales focalizados.

Estos resultados reflejan el impacto de las políticas públicas orientadas a reducir las brechas sociales, pero también evidencian desafíos pendientes. La persistencia de la informalidad laboral, las barreras educativas y las desigualdades regionales requieren una acción coordinada entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil. En un contexto de recuperación económica pospandemia, la tendencia a la baja en la pobreza multidimensional es un logro significativo, pero insuficiente para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible. Para el Dane, el reto ahora es acelerar estas mejoras y garantizar que los avances lleguen a los territorios más rezagados, como las zonas urbanas de Antioquia y otras regiones con dinámicas similares.

El gobierno nacional ha destacado estos resultados como un indicador de progreso social, pero los analistas advierten que la falta de significancia estadística y los informes regionales exigen cautela. La consolidación de esta tendencia dependerá de la capacidad de implementar reformas estructurales que aborden las causas profundas de la pobreza y promuevan un crecimiento inclusivo en todo el país.