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Café colombiano bate récords con 3,78 millones de sacos en el primer trimestre de 2025

La producción de café en Colombia ha dado un salto histórico en el arranque de 2025, consolidándose como un bastión económico en tiempos inciertos. Según la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), entre enero y marzo se cosecharon 3,78 millones de sacos de 60 kilogramos, un impresionante aumento del 36% frente al mismo periodo de 2024. Este volumen, calificado como excepcional por la federación, no solo refleja la resiliencia del sector cafetero, sino que también marca un hito en un contexto de retos financieros y climáticos. En una mirada más amplia, la producción acumulada entre abril de 2024 y marzo de 2025 alcanzó los 15 millones de sacos, un crecimiento del 31% respecto al ciclo anterior y la cifra más alta en más de 20 años, evocando los días de gloria del café colombiano en el mercado global.

El impulso también se trasladó a las exportaciones, que en el primer trimestre de 2025 escalaron un 21% hasta los 3,6 millones de sacos, el mejor desempeño para este período en los últimos cinco años. Germán Bahamón, gerente general de la FNC, destacó el rol clave del Plan de Acción Solidario Cafetero (PAS), una estrategia que asegura la compra de la cosecha pese a las restricciones de capital que enfrentaron los productores. “Este resultado es fruto del esfuerzo colectivo y de una apuesta decidida por sostener al cafetero en el campo”, afirmó Bahamón. A este éxito se suma un aliado inesperado: el fenómeno de El Niño. Según Gustavo Gómez, presidente de Asoexport, las condiciones secas y la alta luminosidad de 2024 estimularon una floración robusta y un desarrollo óptimo de los cafetales, sentando las bases para esta cosecha récord.

Sin embargo, el horizonte no está exento de nubes. Las intensas lluvias que han azotado las zonas cafeteras en los primeros meses de 2025, con registros hasta tres veces superiores al promedio histórico, encienden las alarmas. La FNC advierte que estas precipitaciones están afectando la floración actual, lo que podría traducirse en una menor producción para la cosecha principal de octubre a diciembre. En regiones como Antioquia, Caldas y el Eje Cafetero, las lluvias no solo amenazan los cultivos, sino que también complican el acceso a las fincas y el transporte del grano. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ha reforzado esta preocupación al señalar un elevado riesgo de deslizamientos e inundaciones, un combo que podría tanto la calidad como la logística del café colombiano.

Pese a este panorama sombrío, el sector mantiene un optimismo cauto. Asoexport proyecta que, si las lluvias ceden en los próximos meses y las floraciones logran recuperarse, la producción y las exportaciones de 2025 podrían igualar los buenos resultados de 2024. “El café sigue siendo el motor de millas de familias y un emblema nacional; estamos preparados para adaptarnos”, aseguró Gómez. Mientras tanto, los cafeteros enfrentan el desafío de convertir esta bonanza inicial en una estabilidad duradera, en un año donde el clima volverá a poner a prueba su resistencia y la del grano que sigue siendo el orgullo de Colombia.