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Aranceles de Trump a Colombia: Un golpe a las exportaciones y la economía

El presidente estadounidense Donald Trump anunció este miércoles la imposición de un arancel general del 10% a las importaciones provenientes de Colombia, como parte de una política comercial agresiva que también afectaría a otros socios comerciales de Estados Unidos. La medida, justificada bajo argumentos de protección a la industria local, podría tener repercusiones profundas en la economía colombiana, dada la estrecha relación bilateral y la dependencia de sectores clave como el café, las flores y el petróleo.

Un golpe a las exportaciones colombianas

Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones colombianas, absorbiendo entre el 27% y 29% del total, con un valor que ronda los 13.000 a 14.000 millones de dólares anuales. Productos como el café, las flores, el petróleo, los plátanos y los textiles enfrentarían un incremento inmediato en sus costos de ingreso al mercado estadounidense, lo que reduciría su competitividad.

El sector cafetero, que sostiene a más de 500.000 familias en Colombia, sería uno de los más perjudicados. «Un arancel del 10% podría llevar a los compradores estadounidenses a buscar alternativas más baratas en otros países, como Brasil o Vietnam», advirtió un analista económico. Algo similar ocurriría con las flores, un sector que emplea a miles de mujeres cabeza de familia y que depende en gran medida del mercado estadounidense, especialmente en fechas como el Día de la Madre y San Valentín.

Efecto dominó: precios, empleo y divisas

El mecanismo de los aranceles implica que son los importadores en EE.UU. quienes asumirían inicialmente el costo, pero este incremento probablemente se trasladaría a los consumidores finales. Si la demanda de productos colombianos cae, las exportaciones se reducirían, afectando los ingresos de empresas y trabajadores locales.

Además, una contracción en las ventas a EE.UU. podría agravar el déficit comercial de Colombia y limitar el ingreso de dólares, presionando aún más al peso colombiano. Una depreciación de la moneda encarecería las importaciones, incluyendo bienes esenciales como combustibles, maquinaria y alimentos, lo que alimentaría la inflación en un momento en que el país ya enfrenta presiones económicas.

En el ámbito laboral, sectores como el agrícola y el petrolero podrían verse obligados a recortar empleos si sus márgenes de ganancia se reducen. «Muchos productores operan con costos ajustados; un golpe así los obligaría a reestructurarse, con consecuencias sociales en regiones que dependen de estas industrias», explicó un economista consultado.

Tensión en el TLC y posibles represalias

Colombia y EE.UU. mantienen un Tratado de Libre Comercio (TLC) vigente desde 2012, que eliminó la mayoría de los aranceles entre ambos países. La medida de Trump podría interpretarse como una violación al acuerdo, a menos que se ampare en cláusulas de seguridad nacional, como ha hecho en el pasado.

El presidente Gustavo Petro ya había insinuado en enero de 2025 que respondería con aranceles recíprocos si EE.UU. aplicaba medidas proteccionistas. Esto podría encarecer productos estadounidenses como el maíz, los medicamentos o la tecnología, afectando a consumidores y empresas colombianas. Sin embargo, una escalada de este tipo podría deteriorar aún más las relaciones comerciales bilaterales.

¿Oportunidad para diversificar?

Algunos analistas sugieren que la medida podría acelerar los esfuerzos de Colombia por diversificar sus mercados, buscando alternativas en China, la Unión Europea o Latinoamérica. No obstante, este proceso requiere tiempo, inversión en infraestructura y adaptación de la oferta exportable.

«El puerto de Buenaventura y los corredores logísticos son claves para reducir la dependencia de EE.UU., pero no se soluciona de la noche a la mañana», señaló un experto en comercio internacional.

La visión de la Cámara Colombo Americana: competitividad relativa

María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia), abordó el anuncio con un enfoque pragmático: «La reciente decisión de Estados Unidos de imponer un arancel general del 10% a las importaciones es una medida global que aplica para todos los países, incluido Colombia. Entendemos la preocupación que esta noticia puede generar, especialmente en sectores exportadores clave. Sin embargo, es importante mantener la perspectiva: al tratarse de una medida universal, todos los países proveedores enfrentan el mismo aumento, por lo que los productos colombianos siguen siendo competitivos en el mercado estadounidense».

Lacouture destacó que, en algunos casos, Colombia podría incluso beneficiarse de condiciones comparativas: «Tomemos el caso del café: Colombia es el segundo país exportador de café a EE.UU., y aunque se enfrenta a un arancel del 10%, este mismo porcentaje aplica para Brasil, su principal competidor, mientras que Vietnam, otro gran proveedor, enfrenta un arancel mucho más alto del 90%. Esta diferencia abre una ventana de oportunidad para Colombia en ese mercado».

Incertidumbre y desafíos

A corto plazo, el arancel del 10% generaría presión cambiaria, menor crecimiento y riesgo de desempleo en sectores vulnerables. A largo plazo, podría forzar una reinvención de la estrategia comercial colombiana, aunque el camino estaría lleno de obstáculos.

Mientras el gobierno de Petro evalúa su respuesta, empresarios y trabajadores esperan con preocupación el impacto concreto de una medida que, en palabras de un exportador de flores, «podría dejar sin sustento a miles de familias si no se maneja con cuidado».

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