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Superintendencia Financiera define tasa de usura en 25,62% para abril

La Superintendencia Financiera de Colombia certificó la nueva tasa de usura en 25,62%, que regirá durante todo el mes de abril de 2025. Este dato, que representa un incremento de 0,7 puntos básicos frente al 24,92% de marzo, marca un retorno a la senda alcista observada en febrero, tras una pausa en el comportamiento del indicador. La decisión llega en un contexto de estabilidad en la tasa de interés de política monetaria del Banco de la República, fijada en 9,5%, y despierta opiniones divididas entre analistas sobre su impacto y evolución futura.

Detalles de la certificación

El informe de la Superintendencia también confirmó los topes para diversas categorías de crédito: el crédito productivo de mayor monto se fijó en 42,14%, el productivo rural en 28,31%, el productivo urbano en 54,54%, y el popular productivo rural en 77,96%. Por su parte, el crédito popular productivo urbano alcanzó el nivel más alto, con una usura de 88,94%. Estos montos reflejan las condiciones del mercado crediticio y buscan regular los intereses máximos que las entidades pueden cobrar, protegiendo a los consumidores en un entorno económico complejo.

Contexto y expectativas del mercado

El anuncio llega tras un mes de especulaciones mixtas. La tasa de usura, que suele moverse en sintonía con la tasa de intervención del Banco de la República, sorprendió a algunos analistas que esperaban una baja o mayor estabilidad, especialmente tras la decisión del Emisor de mantener su tasa en 9,5%. Este día marcó el debut de los nuevos codirectores Laura Moisá y César Giraldo, junto al ministro de Hacienda, Germán Ávila, todos designados por el Gobierno Nacional. Algunos anticipaban que estas figuras, alineadas con la postura del Ejecutivo de acelerar los recortes de tasas, podrían influir en una política más expansiva, pero la estabilidad prevaleció.

Juan David Ballén, director de Análisis y Estrategia de Aval Casa de Bolsa, había previsto que “la tasa de usura se mantendría relativamente estable” si la tasa de política monetaria no presentaba cambios significativos en marzo. Por su parte, José Ignacio López, presidente de Anif, también apostó por la estabilidad, destacando que “estructuralmente nos preocupa que la tasa de usura no refleje menores riesgos comerciales”, aunque reconoció un leve repunte estacional típico de inicios de año.

Sin embargo, no todos compartieron esta visión. Diego Palencia, de Solidus Capital Banca de Inversión, esperaba una reducción, argumentando que “la tasa de usura está reflejando un choque de demanda de crédito por la desconfianza inversionista”. En contraste, el equipo de Corficolombiana proyectó una alza más pronunciada hasta 26,36%, mientras que Andrés Langebaek, del Grupo Bolívar, acertó con precisión al prever el 25,62% certificado, anticipando un repunte moderado.

Relación con la tasa del Banco de la República

La influencia de la tasa de intervención en la usura opera con un rezago, como explicó Andrés Duarte Pérez, de Corficolombiana: “La tasa del Emisor afecta primero las tasas de fondeo de los bancos, lo que incide en el margen neto de intermediación y, eventualmente, en las tasas de colocación”. Este efecto es más rápido en créditos de consumo de corto plazo que en otros segmentos. Según Langebaek, el impacto puede tardar entre tres y seis meses, lo que sugiere que la estabilidad actual de la tasa de 9,5% aún no se refleja plenamente en la usura de abril.

Implicaciones y perspectivas

El incremento de 0,7 puntos básicos reaviva el debate sobre el acceso al crédito en Colombia. Mientras el Gobierno aboga por tasas más bajas para estimular la economía, el alza en la usura podría encarecer el financiamiento, especialmente en un momento de recuperación económica proyectada en 2,8% para 2025 por el Banco de la República. Para Palencia, este dato subraya la necesidad de un diálogo más amplio: “El nuevo ministro debe escuchar al mercado ya los analistas para abordar la desconfianza inversionista”.

Aunque el repunte es moderado, pone en evidencia las tensiones entre las expectativas del Ejecutivo y las decisiones técnicas de las autoridades financieras. Con la inflación en 5,3% en febrero y condiciones externas restrictivas, la tasa de usura de 25,62% para abril refleja un equilibrio delicado entre proteger a los consumidores y responder a las dinámicas del mercado crediticio. Los próximos meses serán clave para observar cómo evolucionan estas variables y si el Banco de la República ajusta su política monetaria, impactando con mayor fuerza este indicador en el futuro.