El documento revela que el 76% de los pagos realizados desde teléfonos móviles en establecimientos físicos en Colombia se ejecutan a través de códigos QR.
Bogotá -13 de Junio de 2026. El dinero físico pierde terreno de forma acelerada en los comercios del país. Comprar un café, pagar el mercado o cancelar un pasaje de transporte utilizando únicamente el teléfono celular se ha convertido en una escena cotidiana para millones de ciudadanos. Este cambio estructural en los hábitos de consumo digital está impulsado por la masificación de las billeteras digitales y los códigos QR. Por lo tanto, el ecosistema financiero nacional avanza hacia una digitalización irreversible que desafía el uso del dinero tradicional.
Efectivamente, la más reciente edición del Global Payments Report 2026, presentado este viernes por la firma multinacional Global Payments, confirma esta tendencia. El documento revela que el 76% de los pagos realizados desde teléfonos móviles en establecimientos físicos en Colombia se ejecutan a través de códigos QR. Asimismo, el informe técnico destaca el impacto de Bre-B, el sistema de pagos instantáneos del Banco de la República. Esta plataforma superó las 600 millones de transacciones durante sus primeros seis meses de operación en el mercado.
«Los consumidores están impulsando este progreso a través de sus crecientes expectativas de experiencias de pago más rápidas, seguras y simples», dijo Juan Pablo D’Antiochia, gerente general de Enterprise para América Latina de Global Payments.
¿Cómo impacta el auge de las billeteras digitales a las pymes colombianas?
En primer lugar, la competencia por capturar los recursos de los usuarios ya no se libra en los bolsillos físicos, sino en las pantallas de los teléfonos inteligentes. Las billeteras digitales como Nequi y DaviPlata se consolidan como las herramientas preferidas por los consumidores. De acuerdo con el reporte global, estas plataformas representaron el 29% del valor total de las transacciones de comercio electrónico en Colombia durante el último año.
Por consiguiente, este canal se ubicó como el segundo método de pago más utilizado en el país, superado únicamente por las transferencias directas de cuenta a cuenta. Para los pequeños comerciantes y las pymes, la adopción de estos ecosistemas virtuales ha dejado de ser una opción tecnológica. Por el contrario, se ha transformado en una necesidad operativa para evitar la pérdida de clientes y reducir los riesgos de seguridad asociados al manejo de billetes físicos.
¿Qué pasará con las tarjetas de crédito y débito tradicionales?
Por otra parte, el avance de las aplicaciones móviles no implica necesariamente la desaparición de las tarjetas de crédito o débito. Sin embargo, su presencia física sí está disminuyendo notablemente. Los servicios de tokenización como Apple Pay y Google Wallet utilizan los plásticos bancarios como soporte digital de fondo. En consecuencia, el usuario realiza transacciones sin la necesidad de portar o exhibir una tarjeta física en el datáfono del comercio.
Asimismo, los denominados «pagos invisibles» ganan terreno en las aplicaciones de transporte y plataformas de entretenimiento por suscripción. Estos servicios operan de forma automatizada mediante tarjetas de crédito previamente almacenadas en las nubes bancarias. Por lo tanto, la infraestructura financiera tradicional sigue vigente, pero opera de manera menos visible bajo el control de interfaces digitales unificadas.
Radiografía de los Medios de Pago Digitales en Colombia (2026)

¿Hay espacio para la llegada de nuevas plataformas fintech al país?
A pesar de la alta concentración de usuarios en las plataformas tradicionales, el mercado colombiano aún registra un amplio margen de crecimiento para la inversión extranjera. Según las proyecciones de Global Payments, la implementación de los esquemas de Open Finance (finanzas abiertas) y Open Banking dinamizará el entorno competitivo. De este modo, la unificación de bases de datos financieras permitirá la llegada de nuevos operadores internacionales al territorio nacional.
Para concluir, los analistas estiman que el sector de pagos digitales en Colombia experimentará al menos cinco años más de expansión e innovación continua. La combinación de normativas del emisor y la demanda de inmediatez por parte de los usuarios aceleran la transición tecnológica. En conclusión, el fin del efectivo en Colombia se perfila como un escenario viable a mediano plazo. Por ende, los negocios que no adecuen sus cajas hacia el cobro digital quedarán rezagados en el mercado actual.














