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Bloqueos en Buenaventura ponen en riesgo el abastecimiento de autopartes y generan millonarias pérdidas

De acuerdo con las estimaciones técnicas manejadas por el sector de la automoción, cada jornada de parálisis vial inmoviliza cerca de 57.000 toneladas de carga.

Buenaventura -4 de Junio de 2026. La Asociación de Sector Automotriz y sus Partes (Asopartes) advirtió que la parálisis en el corredor vial Buga-Buenaventura presiona los inventarios de repuestos, los cuales dependen en un 90 % de las importaciones. Cada día de cierre representa pérdidas por cerca de 92 millones de dólares para el comercio exterior.

La estabilidad de la cadena de suministro automotriz y de transporte en el país se encuentra bajo una fuerte presión operativa. Los recurrentes bloqueos registrados en la vía Buga–Buenaventura, un corredor estratégico que conecta al principal puerto del Pacífico con el interior de la nación, completan varios días afectando de forma directa las operaciones logísticas y acumulando millonarias pérdidas para el comercio exterior de Colombia.

De acuerdo con las estimaciones técnicas manejadas por el sector de la automoción, cada jornada de parálisis vial inmoviliza cerca de 57.000 toneladas de carga. En términos financieros, la afectación se traduce en pérdidas diarias aproximadas de 92 millones de dólares, de los cuales alrededor de 69 millones corresponden a mercancías de importación y 23 millones a productos de exportación que no han podido llegar a sus destinos de distribución o embarque.

Alta dependencia de las importaciones en el sector

La Asociación de Sector Automotriz y sus Partes (Asopartes) manifestó su preocupación ante el impacto directo que esta contingencia genera sobre el mercado de repuestos. El gremio recordó que cerca del 90 % de las autopartes y repuestos que se comercializan en el territorio nacional son de origen importado. Una porción sustancial de estos componentes, junto con materias primas e insumos industriales clave, ingresa al país por las terminales marítimas de Buenaventura antes de ser trasladada a los centros de almacenamiento, comercializadores, distribuidores y talleres mecánicos.

Carlos Andrés Pineda Osorio, presidente nacional de Asopartes, explicó las implicaciones transversales de la crisis vial. El dirigente gremial advirtió que la situación amenaza la operatividad de miles de establecimientos del sector motriz, comprometiendo el mantenimiento preventivo y correctivo de un parque automotor que supera los 20 millones de vehículos en el país, incluyendo automóviles particulares, motocicletas y camiones de carga pesada.

“Lo que está ocurriendo en la vía a Buenaventura no solo afecta el comercio exterior. Estamos hablando de la posibilidad de que miles de talleres, distribuidores y empresas del sector motriz enfrenten dificultades para acceder a repuestos e insumos esenciales para mantener la movilidad del país. Cada día de interrupción aumenta la presión sobre los inventarios y los costos logísticos de toda la cadena”, precisó Pineda Osorio.

Presión sobre los costos operativos y la inflación sectorial

Aunque las empresas del sector automotor aún cuentan con márgenes de maniobra y no reportan un desabastecimiento generalizado e inmediato, la prolongación de los cierres viales amenaza con alterar sustancialmente los tiempos de entrega y encarecer la operación general. La coyuntura se presenta en un escenario donde los importadores ya asumen presiones asociadas a las tarifas de fletes internacionales, fluctuaciones de las tasas de cambio y complejidades en la logística global. El gremio enfatiza que los sobrecostos acumulados por retrasos y desvíos de rutas terminarán impactando las tarifas de los servicios de mantenimiento para los consumidores finales.

Frente a este panorama, Asopartes formuló un llamado urgente al Gobierno nacional para que implemente mecanismos institucionales que protejan los corredores logísticos e infraestructuras críticas del país. Si bien el gremio reconoce la legitimidad del derecho a la protesta ciudadana, sostiene que este debe armonizarse con la libre movilidad de las mercancías para salvaguardar la productividad, el empleo formal y la confianza inversionista. Asimismo, instó a abrir un debate de fondo sobre la resiliencia logística de Colombia, planteando la necesidad de diversificar los modos de transporte y optimizar las rutas alternas de comercio exterior.