La Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce), ha escalado el debate a nivel técnico, señalando que la medida, aunque orientada a reducir costos industriales.
Bogotá- 05 de Mayo de 2026. La política comercial del Gobierno de Gustavo Petro ha generado una nueva fractura en el sector agropecuario. La propuesta de establecer un arancel permanente del 0 % para la importación de cebada destinada a malteado —insumo crítico para la industria cervecera— ha encendido las alarmas de gremios y productores, quienes advierten sobre el riesgo inminente de desaparición de este cultivo en territorio nacional.
La Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce), ha escalado el debate a nivel técnico, señalando que la medida, aunque orientada a reducir costos industriales, ignora el impacto estructural sobre la soberanía alimentaria y la estabilidad de las familias rurales en regiones estratégicas.
El mapa del riesgo: Boyacá, Nariño y Cundinamarca
La cebada, aunque mantiene una participación reducida en el consumo global del país, posee un peso socioeconómico fundamental en los departamentos de Boyacá, Nariño y Cundinamarca. En estas zonas, el cereal no solo representa una fuente de ingresos, sino que es una pieza clave en los esquemas de rotación de cultivos y diversificación agrícola necesarios para la salud de los suelos.
Arnulfo Trujillo Díaz, gerente general de Fenalce, enfatizó que cualquier decisión de política comercial debe integrar una visión que proteja al productor local. Según las cifras oficiales del gremio correspondientes a 2025:
- La producción nacional alcanzó las 10.238 toneladas.
- El área cultivada se situó en 4.547 hectáreas, con un crecimiento del 21 % en siembra respecto al año anterior.
- Sin embargo, la producción real cayó un 2 %, reflejando serias tensiones en la rentabilidad y el rendimiento por hectárea (2,25 toneladas).
Competencia asimétrica y dependencia externa
El análisis técnico de Fenalce revela una presión competitiva que ya es estructural. Actualmente, con un arancel vigente del 15 %, el producto importado logra ubicarse por debajo del precio nacional en el mercado interno. Eliminar este gravamen por completo ampliaría la brecha de competitividad, desincentivando la siembra y profundizando la dependencia de los mercados externos.
La vulnerabilidad estratégica es evidente: en 2025, el 97,2 % del consumo de cebada en Colombia fue cubierto por importaciones, dejando apenas un 2,8 % para la industria local. Un diferimiento arancelario al 0 % expondría al país a mayores riesgos ante crisis logísticas, fluctuaciones del tipo de cambio o choques climáticos en los países proveedores.
El mandato constitucional y la seguridad alimentaria
Desde una perspectiva formativa para el inversor, es imperativo notar que Fenalce apela a la protección especial que la Constitución colombiana otorga a la producción de alimentos. El gremio sostiene que el Estado no tiene la obligación legal ni mediante tratados internacionales de mantener un arancel del 0 % permanente para este cereal.
La desaparición de la cebada en Colombia no solo borraría una actividad productiva histórica, sino que debilitaría la sostenibilidad económica de miles de pequeños agricultores que dependen de este esquema para evitar el monocultivo y mitigar riesgos financieros. La decisión final del Ejecutivo definirá si el país mantiene su capacidad productiva o si cede ante una estructura de abastecimiento netamente externa.














