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El Estrecho de Ormuz bajo amenaza: Estados Unidos e Irán desafían el Derecho del Mar

Foto: Cortesía. Estados Unidos e Irán desafían la Convención del Derecho del Mar al proponer peajes en el Estrecho de Ormuz.

WASHINGTON / TEHERÁN — 9 de abril de 2026. El orden jurídico que rige las aguas internacionales enfrenta una de sus crisis más profundas debido a las recientes declaraciones de los gobiernos de Estados Unidos e Irán. A propósito de la creciente tensión en el Estrecho de Ormuz, el presidente Donald Trump ha manifestado su intención de imponer peajes a los barcos que transiten por este canal vital, una medida que emula las acciones recientes de Irán en la zona. Este resultado se traduce en un desafío directo a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), tratado que prohíbe explícitamente cualquier interferencia o cobro en pasos internacionales. Dicho lo anterior, la fragilidad del sistema internacional queda expuesta, ya que ninguna de las dos naciones ha ratificado formalmente el pacto, aunque históricamente se habían adherido a sus normas como estándar global.

Bajo este escenario, expertos advierten que la ruptura de este statu quo podría sentar un precedente peligroso para otras vías marítimas críticas y desestabilizar aún más los precios globales de la energía.

La ilegalidad frente al pragmatismo político

El Estrecho de Ormuz es el paso de aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Para empezar, el derecho internacional establece que ciertas vías deben ser libremente transitables para la navegación internacional. Posteriormente, las declaraciones de Trump, quien afirmó al The New York Times que se guía por su «propia moralidad» antes que por el derecho internacional, sugieren un giro hacia el unilateralismo que invalida décadas de cooperación.

En este orden de ideas, los puntos críticos del conflicto jurídico son:

  • Falta de Ratificación: Al no ser estados parte de la Convención, ni EE. UU. ni Irán están sujetos a sus procesos de resolución de disputas.
  • Efecto Dominó: Si estas potencias imponen peajes, otras naciones con costas en pasos estratégicos (como Japón o países en el Mar de China Meridional) podrían seguir el ejemplo.
  • Minería Submarina: El desprecio por el tratado se extiende a la intención de EE. UU. de expedir permisos de explotación minera en fondos marinos internacionales sin supervisión de la ONU.

Por consiguiente, la erosión del tratado no solo afecta la navegación, sino la regulación de recursos valiosos en aguas que no pertenecen a ninguna nación.

Impacto en la economía y la seguridad energética

La inestabilidad en el estrecho ya ha provocado una caída en el tráfico marítimo y un repunte en los costos operativos de los buques tanque. En particular, cualquier acuerdo de peaje formalizado incrementaría inevitablemente el precio del petróleo y el gas, afectando principalmente a las naciones dependientes de los envíos de Oriente Medio. Cabe subrayar que, aunque el aumento por el peaje en sí mismo podría ser moderado, el riesgo real radica en la volatilidad que genera el conflicto armado y la falta de reglas claras.

En resumidas cuentas, la fragilidad del derecho internacional depende del respeto mutuo, un elemento que parece escasear en la actual retórica de ambas potencias. Finalmente, se espera que las Naciones Unidas intenten mediar en una nueva ronda de negociaciones para evitar el colapso total de la Convención.