BOGOTÁ — El costo de vida para los colombianos habría experimentado una aceleración durante el tercer mes del año. A propósito de las proyecciones de BBVA Research, se estima una variación mensual del IPC de 0,83% en marzo, lo que situaría la inflación anual en un 5,62%. Este resultado se traduce en un cambio de tendencia frente a los meses previos, impulsado principalmente por el rubro de alojamiento y servicios públicos. Dicho lo anterior, el incremento del 13% en las tarifas de energía en Bogotá y el ajuste en las administraciones de propiedad horizontal —alineados con el salario mínimo— han sido los principales detonantes de este repunte, contrarrestando los alivios observados a finales del año pasado.
Bajo este escenario, los analistas del mercado como Mariana Quinche, economista de BBVA Research mantienen una visión ligeramente más optimista que el banco, situando la inflación anual en un 5,46%, a la espera de confirmar si el impacto del salario mínimo en los servicios domésticos y comidas fuera del hogar fue menor al previsto inicialmente.
Los motores del IPC: Alimentos y servicios al alza
La canasta familiar continúa enfrentando choques externos y estructurales que dificultan el descenso de los precios. Para empezar, la división de alimentos ha vuelto a ejercer presiones alcistas debido a los efectos de la ola invernal en los productos perecederos. Posteriormente, el sector de restaurantes y hoteles ha mantenido su tendencia al alza, aunque a un ritmo más moderado que en el inicio del año, reflejando todavía el traspaso de los costos laborales a los precios finales.
En este orden de ideas, los factores determinantes para marzo son:
- Servicios Públicos: Fuerte impacto por el alza de electricidad en la capital tras tres meses de caídas.
- Cánones de Arrendamiento: Variación estimada del 0,45%, cifra que sigue por encima de los niveles prepandemia.
- Alivio en Transporte: La reducción de $500 en el precio de la gasolina actuó como el principal contrapeso para evitar una inflación mensual superior al 1%.
Por consiguiente, el control de las expectativas inflacionarias sigue siendo el mayor reto para las autoridades monetarias en este primer semestre.
Pronóstico 2026: Riesgos climáticos y geopolíticos
Hacia el cierre del año, el panorama presenta una mezcla de persistencia y nuevos desafíos. En particular, BBVA Research mantiene su proyección de que la inflación total terminará 2026 en un 6,5%. Cabe subrayar que a los factores internos se suman ahora riesgos globales como el conflicto en Medio Oriente y la creciente probabilidad de un fenómeno de El Niño para la segunda mitad del año, lo que podría presionar nuevamente los precios de la energía y los alimentos.
En resumidas cuentas, la convergencia hacia la meta del 3,0% del Banco de la República aún se ve lejana. Finalmente, tanto el equipo de investigaciones económicas como el consenso de analistas proyectan que la inflación total solo descenderá a niveles cercanos al 5,0% o 4,8% para finales de 2027.













