Bogotá, 25 de febrero de 2026. El Gobierno de Colombia, mediante el decreto 0170 de 2026, ha oficializado la imposición de aranceles recíprocos del 30% a más de 70 productos provenientes de Ecuador. Esta medida, que responde a gravámenes previos aplicados por el presidente Daniel Noboa, no solo afecta el intercambio de bienes agrícolas e industriales, sino que restringe el ingreso terrestre de productos clave por los pasos fronterizos de Ipiales y Puerto Asís.
Una respuesta de «espejo» ante el bloqueo comercial
La decisión del Ministerio de Comercio de Colombia marca un punto crítico en las relaciones bilaterales. En primer lugar, la medida es una respuesta directa a los aranceles que Ecuador aplicó inicialmente a productos colombianos. Por esta razón, el gobierno de Gustavo Petro ha optado por la reciprocidad, afectando una vasta lista de bienes que van desde alimentos básicos hasta insumos químicos y calzado.
Sin embargo, los argumentos desde Quito se centran en la seguridad y el déficit. En consecuencia, el presidente Daniel Noboa ha justificado su política arancelaria argumentando una falta de cooperación fronteriza contra bandas criminales y un déficit comercial persistente que supera los 1.000 millones de dólares anuales. De igual manera, la tensión ha trascendido el ámbito ejecutivo, llevando a ambos países a enfrentarse en los tribunales de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
Radiografía de los productos afectados
El intercambio comercial se verá impactado en múltiples sectores según lo estipulado en el decreto:
| Categoría | Productos con Arancel del 30% / Restricciones |
| Agrícola y Frutas | Arroz, plátano, banano, cebolla, tomate, fríjol, aguacate Hass, papa, coco y maracuyá. |
| Pesca y Derivados | Camarones, pescado, trucha y grasas/aceites de pescado. |
| Industria y Otros | Calzado (suela de caucho/cuero), plásticos, azúcar, cacao en polvo, etanol y aguardientes. |
| Químicos | Insecticidas, fungicidas, desinfectantes y tubos. |
El conflicto escala a la Comunidad Andina (CAN)
Por otro lado, la legalidad de estas medidas está bajo la lupa internacional. Asimismo, la CAN ya admitió una de las demandas de Colombia e inició una investigación para determinar si Ecuador vulneró las normas del bloque regional. Como contraparte, el gobierno ecuatoriano presentó tres reclamos formales alegando vulneraciones a compromisos jurídicos subregionales por parte de Colombia.
Finalmente, mientras la guerra comercial sigue su curso, los transportistas en los puentes fronterizos ya han iniciado protestas por las restricciones al flujo de mercancías. El futuro del comercio bilateral dependerá ahora de los fallos de la Secretaría General de la CAN y de la disposición de ambos gobiernos para negociar un acuerdo que hoy parece lejano.














