Lima, 17 de febrero de 2026. Con 75 votos a favor, el Legislativo peruano censuró a José Jerí, quien fungía como presidente interino desde octubre de 2025. La revelación de reuniones ocultas con empresarios y contrataciones irregulares precipitaron su caída. Fernando Rospigliosi asume provisionalmente mientras el país se prepara para elegir a su octavo mandatario en nueve años.
El «modelo peruano» de cuerdas separadas al límite
Perú acaba de confirmar su récord como el país con mayor volatilidad presidencial de la región. La destitución de José Jerí —quien solo duró cuatro meses en el cargo— refuerza la tesis de la «presidencia desechable». A pesar de que un presidente peruano dura en promedio solo 759 días, los indicadores macroeconómicos del país mantienen una estabilidad que desafía cualquier lógica política.
La caída de Jerí no fue un evento aislado, sino el resultado de una acumulación de faltas éticas. La fiscalía investiga presuntas reuniones informales con empresarios chinos y el favorecimiento en contratos de asesoría a jóvenes sin experiencia de su entorno personal. En un país agotado por la corrupción sistémica (desde Kuczynski hasta Boluarte), el Congreso no dudó en aplicar el mismo mecanismo de vacancia que ya es norma en la política limeña.
Cronología de la crisis y el camino a la sucesión
La salida de Jerí deja un vacío de poder que debe resolverse en menos de 24 horas para no afectar la confianza de los mercados:
- La censura: 75 legisladores votaron por la salida inmediata tras los informes de tráfico de influencias.
- Interinato efímero: Fernando Rospigliosi (Presidente del Congreso) asume el mando de forma transitoria, pero ya descartó quedarse en el cargo de forma definitiva.
- La elección clave: Mañana, miércoles 18 de febrero a las 18:00 horas, el Congreso elegirá a su nuevo presidente, quien por orden constitucional se convertirá automáticamente en el nuevo Presidente de la República.
Candidatos en el partidor: ¿Un nuevo «Efecto Sagasti»?
El Parlamento busca una figura de consenso que logre llevar al país hasta las elecciones generales del próximo 12 de abril de 2026. Entre los nombres que suenan para la «papa caliente» presidencial están:
- Waldemar Cerrón (Perú Libre): Representa el ala más radical, pero con fuerza en la Mesa Directiva.
- Luis Aragón y Silvia Monteza (Acción Popular): Se perfilan como opciones de centro para evitar la fragmentación.
- Juan Carlos Mori y Marleny Portero: También en la baraja de posibles candidatos de consenso.
El reto del próximo mandatario será titánico: gobernar un país en desconfianza absoluta por menos de 60 días, garantizando que el proceso electoral no se vea empañado por la crisis institucional.














