Bogotá, 29 de enero de 2026. El 2026 no será un año convencional para el PIB de la región. La convergencia de hitos deportivos globales, como el Mundial de Fútbol, y el regreso a los escenarios de fenómenos culturales masivos como BTS, ha configurado un ecosistema donde el viaje ya no es el fin, sino el medio para una experiencia. Para la industria turística colombiana y regional, esta «economía del espectáculo» está impulsando una dinámica de reservas anticipadas sin precedentes, transformando la estacionalidad tradicional del sector.
Según Daniel Figueroa, gerente comercial de Viajes Falabella, las reservas para el Mundial de Fútbol ya han crecido un 40% frente al año anterior. Este dato es solo la punta del iceberg de un fenómeno que especialistas denominan Turismo de Propósito, donde eventos en ciudades como Ciudad de México, Miami o Bogotá dictan el flujo de divisas y la ocupación hotelera con meses de antelación. En 2026, la agenda cultural y deportiva es, en la práctica, la agenda económica de Latinoamérica.
La triple corona de la movilidad (Deportes, música y tradición)
La reactivación del sector para 2026 se apoya en tres pilares que garantizan un flujo constante de viajeros nacionales e internacionales durante los doce meses del año.
- Copa Mundial de Fútbol (11 de junio – 19 de julio): La cita en EE. UU., México y Canadá actúa como el principal imán para el mercado colombiano. La cercanía geográfica de sedes como Miami y Ciudad de México facilita un desplazamiento masivo que ya presiona la oferta de vuelos y hospedaje.
- Circuitos de Entretenimiento: Colombia se consolida como el hub de eventos de Sudamérica. El Festival Estéreo Picnic en marzo y el regreso de BTS en octubre (con paradas en Lima, São Paulo y Buenos Aires) crean un corredor turístico que obliga a los países a optimizar sus reglas de aterrizaje y despegue aeroportuario para evitar cuellos de botella.
- Eventos de Temporada y Fórmula 1: Con 24 carreras globales, el Gran Circo de la F1 y festivales como Lollapalooza y el Carnaval de Río aseguran que el primer trimestre del año mantenga una ocupación hotelera superior al 85% en las capitales regionales.
Impacto en el costo y oportunidades locales
Para el ciudadano común, este auge de eventos masivos tiene un efecto de doble cara en su economía personal:
- Inflación en Destinos Clave: Durante las fechas de conciertos de artistas como Ed Sheeran o Rosalía, los costos de alojamiento y transporte local en Bogotá o Medellín pueden incrementarse hasta un 50%. Se recomienda a quienes viajan por negocios o motivos familiares evitar estas ventanas de alta actividad.
- Dinamización del Empleo: La llegada de miles de extranjeros por el Mundial o el Estéreo Picnic genera una demanda masiva de servicios de gastronomía, guías bilingües y transporte privado, inyectando liquidez directa a los hogares que participan en la cadena de valor turística.
- Conectividad: El aumento de la demanda obliga a las aerolíneas a abrir nuevas rutas, lo que a largo plazo mejora la conectividad del país, aunque en el corto plazo los precios de los tiquetes se mantengan elevados por la alta ocupación.
Hacia un turismo con propósito
De cara al cierre de 2026, la tendencia se aleja del turismo masivo genérico para abrazar el turismo con propósito. Las ciudades anfitrionas que logren integrar sus atractivos culturales permanentes con los eventos transitorios serán las que retengan el mayor valor económico. La digitalización de la experiencia de viaje, desde biometría en aeropuertos hasta pagos con activos digitales, será el estándar para manejar los picos de demanda de este año récord.








