Bogotá, 28 de enero de 2026. El Gobierno de Colombia anunció que impondrá aranceles del 30% a nuevos productos importados de Ecuador, ampliando la medida aplicada el viernes pasado a 23 partidas arancelarias.
La decisión es una respuesta directa al gravamen similar impuesto por el presidente ecuatoriano Daniel Noboa a importaciones colombianas, en medio de crecientes tensiones bilaterales.
La ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales, explicó que el nuevo decreto busca generar “condiciones de equilibrio” en la relación comercial, sin intención de escalar el conflicto de forma permanente.
¿Qué está pasando exactamente entre Colombia y Ecuador?
La escalada comercial comenzó cuando Ecuador impuso un arancel del 30% a productos colombianos. Colombia respondió inicialmente con un decreto que grava 23 partidas y 73 subpartidas, principalmente pesqueras y agrícolas (arroz, aceite de palma, grasas de pescado, cacao en polvo, alcohol etílico, insecticidas, plásticos, neumáticos, papeles y calzado, entre otros).
Entre enero de 2023 y octubre de 2025, estas importaciones sumaron 683.825 toneladas. Ahora, un segundo decreto en preparación ampliará el listado para equilibrar la balanza.
Adicionalmente, se evalúan restricciones al ingreso terrestre de productos agropecuarios frescos (como arroz) y limitaciones a insumos que podrían usarse en la fabricación de fentanilo, medidas sujetas a revisión técnica por DIAN, Hacienda y Agricultura.
¿Por qué esta respuesta y qué busca Colombia?
La ministra Morales fue clara: “Debido a la decisión unilateral de Ecuador, nos vemos obligados a generar equilibrio en la relación comercial”. El Gobierno colombiano ve la medida ecuatoriana como desproporcionada y busca proteger el comercio bilateral sin cerrar puertas definitivas.
Piensa en la relación comercial como una balanza: si un lado impone pesos extras, el otro debe contrarrestar para evitar que se incline demasiado. Colombia argumenta que actúa en defensa de sus exportadores y de la seguridad nacional (por el tema de insumos para drogas).
El Ejecutivo mantiene abiertos canales diplomáticos e institucionales, enfatizando que las medidas son temporales y buscan un marco “justo y previsible”.
¿Cómo te afecta como consumidor o empresario?
Para la persona común, esta disputa puede traducirse en cambios cotidianos:
- Precios más altos: productos ecuatorianos como arroz, aceite o ciertos agropecuarios podrían encarecerse, impactando la canasta familiar.
- Opciones limitadas: restricciones terrestres o aranceles adicionales reducen oferta de bienes frescos o manufacturados.
- Como empresario: exportadores colombianos a Ecuador enfrentan costos mayores, lo que podría reducir ventas o márgenes. Importadores de Ecuador verán alzas en insumos.
- Inflación indirecta: aunque el impacto inicial es focalizado, tensiones prolongadas presionan precios generales.
En positivo, el Gobierno busca proteger producción nacional, lo que podría beneficiar empleo local en sectores afectados.
Hacia dónde va esta tensión comercial
El nuevo decreto está en fase de preparación y comentarios, por lo que su alcance exacto se definirá pronto. Colombia evalúa medidas adicionales, pero insiste en que no busca escalada permanente.
La clave estará en la diplomacia: ambos países tienen comercio interdependiente (Colombia exporta manufacturas, Ecuador agropecuarios). Una solución negociada podría restablecer aranceles cero rápidamente.
Si la disputa se prolonga, riesgos incluyen menor intercambio bilateral, presión inflacionaria y afectación a cadenas regionales.














