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MinHacienda propone eliminar retención del 1,5% en pagos con tarjetas

Foto: Minhacienda. Las comisiones económicas conjuntas del Congreso aprobaron un monto de $546,9 billone para el Presupuesto General de la Nación 2026.

Bogotá, 28 de enero de 2026. El Ministerio de Hacienda publicó para comentarios un proyecto de decreto que elimina la retención en la fuente del 1,5% a título de impuesto sobre la renta en pagos realizados con tarjetas débito y crédito para compra de bienes y servicios.

La medida, que modifica el Decreto 1625 de 2016, busca equiparar el tratamiento tributario de las tarjetas con otros medios electrónicos como transferencias, códigos QR y billeteras digitales, que actualmente no tienen esta retención.

El cambio entraría en vigencia el 1 de marzo de 2026 y, según Hacienda, mejoraría el flujo de caja de los comercios sin afectar el recaudo total a largo plazo.

¿Qué propone exactamente el proyecto de decreto?

La retención del 1,5% en pagos con tarjetas existe desde 2001 y funciona como un anticipo del impuesto sobre la renta que descuenta el banco o la red al comercio al momento de la transacción.

El proyecto deroga esta obligación y modifica el artículo correspondiente del Decreto Único Reglamentario Tributario, argumentando que la evolución de los pagos electrónicos ha generado un trato desigual: mientras transferencias entre cuentas de bajo monto, QR o billeteras no pagan retención, las tarjetas sí.

Hacienda cita un concepto de la Superintendencia Financiera que explica la “desmaterialización” de los instrumentos de pago: una tarjeta débito, sea física o virtual, cumple la misma función económica que otros medios digitales, por lo que no debería tener un gravamen distinto.

Se mantiene una excepción: si hay normas especiales con retenciones superiores a cero (por ejemplo, en ciertos servicios), estas seguirán aplicándose independientemente del medio de pago.

¿Por qué ahora y qué beneficios trae?

El Ministerio argumenta que la retención actual genera distorsiones: los comercios reciben menos dinero inmediato (pierden liquidez) y suelen trasladar ese costo a los precios finales, encareciendo bienes y servicios para el consumidor.

Al eliminarla, se mejora el flujo de caja de los establecimientos, especialmente pequeños y medianos, que dependen de ventas diarias. Además, se incentiva el uso de medios electrónicos al eliminar un desincentivo tributario, lo que fortalece la trazabilidad de transacciones y reduce la evasión al disminuir el efectivo.

Fiscalmente, Hacienda reconoce una reducción de caja en 2026 (recaudo anticipado que se aplaza), pero insiste en que el impacto es neutro a largo plazo: el impuesto se paga igual al declarar renta, solo más tarde.

¿Cómo te afecta como consumidor o comerciante?

Para el ciudadano común, esta medida puede traducirse en beneficios indirectos:

  • Precios potencialmente más bajos: los comercios ya no descontarán el 1,5% anticipado, lo que podría reflejarse en márgenes menores o promociones.
  • Más opciones digitales: al equiparar tarjetas con billeteras y QR, se fomenta la competencia entre medios de pago, beneficiando al usuario con menores comisiones o mejores experiencias.
  • Como comerciante: mayor liquidez inmediata (recibes el 1,5% extra al instante) y menos carga administrativa.

En resumen, es un alivio para el comercio formal y un paso hacia la equidad en pagos electrónicos.

Lo que viene: comentarios y vigencia

El proyecto está abierto a comentarios ciudadanos y del sector antes de su expedición definitiva. El plazo de un mes (aproximado) permite ajustes basados en observaciones técnicas.

Si se aprueba como está, entrará en vigencia el 1 de marzo de 2026, dando tiempo a bancos, redes y comercios para adaptar sistemas.

En síntesis

El proyecto de Hacienda busca modernizar el tratamiento tributario de los pagos electrónicos, eliminando una retención obsoleta que distorsionaba la competencia entre tarjetas y otros medios digitales. Al mejorar el flujo de caja de los comercios y promover la digitalización, la medida alinea eficiencia, equidad y lucha contra la evasión, con impacto neutro en el recaudo final. Un paso hacia un sistema tributario más adaptado a la realidad de los pagos modernos.