Bogotá, 18 de noviembre de 2025. El informe de la Superintendencia Financiera de Colombia con corte a septiembre de 2025 revela un sólido desempeño agregado del sector, con utilidades totales que alcanzaron los $111,4 billones, superior en $16,2 billones a los $95,2 billones registrados en el mismo periodo de 2024.
Solo cinco de las treinta entidades vigiladas cerraron el trimestre con pérdidas, lo que confirma la resiliencia del sistema en un entorno de tasas de interés aún elevadas y moderación del crecimiento crediticio.
Ranking de utilidades en establecimientos de crédito
Entre los bancos comerciales, Bancolombia consolidó su liderazgo con utilidades acumuladas de $4,8 billones, equivalente a cerca del 44% del total sectorial de establecimientos de crédito. Le siguieron Davivienda con $1,22 billones y Banco de Bogotá con $1,023 billones. Citibank, con $508.205 millones, completó el grupo de entidades que superaron el medio billón de pesos en ganancias.
Otras instituciones con resultados positivos destacados fueron Banco Agrario ($477.089 millones), Banco de Occidente ($446.227 millones), GNB Sudameris ($423.801 millones) y BBVA Colombia ($236.211 millones). En conjunto, los establecimientos de crédito acumularon $11 billones en utilidades, representando el mayor aporte individual por tipo de entidad vigilada.
Entidades con pérdidas netas
Cinco bancos reportaron números rojos a septiembre. Banco Pichincha registró la mayor pérdida con -$120.194 millones, seguida por AV Villas (-$55.524 millones) y Lulo Bank (-$42.414 millones). Completan la lista Bancoomeva (-$23.699 millones) y Scotiabank Colpatria (-$2.152 millones). Estas pérdidas representan menos del 2% del total de utilidades sectoriales, lo que mantiene el impacto agregado controlado.
Activos totales del sistema y composición
Los activos propios y de terceros del sistema financiero alcanzaron $3.479,2 billones, con una variación nominal interanual del 10,1% y real del 4,7%. De este monto, $1.626,7 billones corresponden a activos propios de entidades vigiladas (46,8%), mientras que el restante 53,2% ($1.852,5 billones) se clasifica como recursos de terceros, principalmente en custodia y administración fiduciaria.
Las sociedades fiduciarias consolidan su posición como principal administrador de recursos del sistema, con $1.179,7 billones bajo gestión, equivalentes al 33,9% del total de activos y al 63,7% de los recursos de terceros. Los activos bajo administración (AUM) fiduciarios cerraron en $811,7 billones, con un incremento mensual de $10 billones.
Desempeño por tipo de entidad vigilada
Además de los $11 billones de los establecimientos de crédito, las aseguradoras aportaron $3,5 billones en utilidades, las Instituciones Oficiales Especiales (IOE) $2,8 billones y las administradoras de fondos de pensiones (AFP) $1,1 billones. Las fiduciarias contribuyeron con $703.400 millones, completando el agregado sectorial de $111,4 billones.
Implicaciones macrofinancieras y perspectivas para cierre de año
El crecimiento real de activos del 4,7% se sitúa por encima del promedio histórico reciente y refleja tanto la recuperación del crédito como la expansión de los portafolios de inversión y administración de terceros. El incremento de $16,2 billones en utilidades interanual evidencia una mayor capacidad de generación de ingresos netos de interés y comisiones, en un contexto donde la tasa de política monetaria del Banco de la República ha iniciado un ciclo descendente desde finales de 2024.
Para inversores y analistas, el reducido número de entidades en pérdidas sugiere que el riesgo idiosincrático permanece contenido, aunque los bancos con resultados negativos —principalmente de mediano porte y digitales— enfrentan presiones de costo de fondeo y competencia en segmentos de consumo. La concentración de utilidades en los cuatro mayores bancos comerciales supera el 70% del total sectorial, tendencia estructural que se mantiene desde hace más de una década.
Hacia el cuarto trimestre, la esperada reducción adicional de tasas de intervención y la estacionalidad positiva de fin de año podrían ampliar los márgenes de intermediación y acelerar el crecimiento real de la cartera, fortaleciendo los indicadores de solvencia y rentabilidad patrimonial (ROE) del sistema en su conjunto.














