Bogotá, 26 de septiembre de 2025 – En un contexto de crecientes intervenciones estatales y presiones fiscales, Colombia ha perdido terreno en la arena de la libertad económica. El Instituto Fraser, en su Informe Anual de Libertad Económica del Mundo 2025 –basado en datos de 2023–, posiciona al país en el puesto 94 entre 165 economías analizadas, un retroceso de ocho posiciones respecto al año anterior. Con un puntaje de 6,46 sobre 10, el declive resalta vulnerabilidades en el comercio exterior y la solidez monetaria, mientras que el tamaño del gobierno ofrece un respiro relativo. Este desliz no solo erosiona la competitividad, sino que amenaza el atractivo para inversionistas en una región ya castigada por la inflación.
El índice del Fraser mide cinco pilares clave: tamaño del gobierno, sistema legal y derechos de propiedad, solidez de la moneda, libertad para el comercio internacional y entorno regulatorio. Colombia, que en 2024 ocupaba el escalón 86, vio cómo su calificación general se erosionó, con caídas pronunciadas en dos áreas críticas.
Retroceso en las columnas vertebrales: comercio y moneda bajo asedio
La libertad para el comercio exterior, con 4,39 puntos, sufrió el golpe más duro: una merma de 0,32 puntos, impulsada por barreras regulatorias como licenciamientos y permisos no tarifarios. Los costos elevados para importar y exportar bienes y servicios –agravados por trámites en entidades como el Invima, el ICA, las superintendencias, las cámaras de comercio y la Anla– han encarecido el intercambio, posicionando al país en el puesto 103 regional en este rubro. José Manuel Restrepo, exministro de Comercio, Industria y Turismo y actual rector de la Escuela de Ingeniería de Antioquia (EIA), lo resume sin rodeos: «Colombia debe hacerle la vida fácil al empresario. Las trabas al comercio le quitan atractivo y competitividad al país».
En solidez de la moneda, la caída fue de 0,15 puntos, atribuible a déficits fiscales persistentes y endeudamiento público que socavan la independencia de la política monetaria. Restrepo advierte: «El abuso del déficit fiscal y del endeudamiento público no contribuyen a la solidez, especialmente cuando el Banco de la República contiene la inflación en su meta».
Colombia vs los demás
En agosto de 2025, la inflación colombiana se situó en torno al 5,5%, por encima de la meta del 3% ±1%, un factor que, junto con la volatilidad cambiaria, ha minado la confianza. A nivel regional, la inflación ha sido un lastre común: República Dominicana (4,32%, puesto 47 global), Chile (4%, puesto 26) y Guatemala (1,23%, puesto 28) ilustran cómo la presión inflacionaria castiga incluso a líderes latinoamericanos.
Colombia, con su retroceso, se rezaga frente a pares como Chile (26), Perú (51), México (70) y Brasil (87), consolidándose como la tercera peor en libertad económica de la región, solo por encima de Venezuela y Bolivia.
Un oasis en el desierto: el tamaño del gobierno brilla, pero con asteriscos
No todo es sombra. Por primera vez desde 2008, Colombia alcanzó su mejor nota en tamaño de gobierno: 6,94 puntos y puesto 65 global. Este avance refleja un control relativo del gasto público, pese a las demandas de la agenda social del gobierno Petro. Sin embargo, Restrepo sugiere una estrategia audaz para sostenerlo: reducir el aparato estatal. «A mayor tamaño, aumenta la discrecionalidad, la corrupción y los poderes monopólicos. Se complica la contabilidad y el gasto público se infla», afirma el experto.
El gabinete ministerial actual cuenta con 15.301 trabajadores, de los cuales 10.712 son servidores públicos, un volumen que, según Restrepo, fomenta ineficiencias. Reducir esta estructura no solo liberaría recursos, sino que alinearía a Colombia con modelos nórdicos –líderes en el índice– que equilibran bienestar con eficiencia fiscal.
Regulaciones en ascenso: ¿un faro para inversionistas extranjeros?
La categoría de regulación mostró el mayor repunte en 12 meses, gracias a avances en eficiencia crediticia y libertad de inversión. Jhon Torres, jefe de investigaciones económicas de Native Capital Management, ve aquí una oportunidad: «Colombia debería enfocarse en reformas que reduzcan la carga regulatoria para empresas, estabilicen las reglas tributarias y contractuales, y den certidumbre a los inversionistas». Un marco atractivo podría canalizar capital extranjero, vital en un año donde la IED cayó un 12% en el primer semestre.
Aun así, el retroceso general –de 6,58 a 6,46 puntos– subraya tensiones políticas que erosionan el Estado de derecho y los derechos de propiedad, pilares con caídas menores pero acumulativas. Comparado con el Índice de Libertad Económica de Heritage Foundation 2025, donde Colombia ocupa el 89 con 59,8/100 (bajando de «moderadamente libre» a «mayormente no libre»), el panorama es consistente: políticas estatistas generan incertidumbre.
Implicaciones profundas: de la prosperidad a la precariedad
El Fraser Institute no solo rankea: correlaciona. Países en el cuartil superior del índice tienen un PIB per cápita de US$66.434, pobreza extrema del 2% y esperanza de vida de 79 años; en el inferior, caen a US$10.751, 52% de pobreza y 62 años. Para Colombia, con un crecimiento proyectado del 2,5% en 2025 por el FMI, este desliz podría recortar 0,5 puntos al PIB anual, según estimaciones de ANIF, al desincentivar exportaciones y atraer menos FDI.
Expertos como Carlos Augusto Chacón, del Instituto de Ciencia Política (ICP), alertan: «La caída aleja a Colombia de la prosperidad, priorizando intervencionismo sobre iniciativa privada». La hoja de ruta es clara: simplificar trámites, blindar la independencia monetaria y achicar el Estado sin sacrificar equidad.
En un mundo polarizado, donde Hong Kong y Singapur lideran con 8,58 y 8,55 puntos, Colombia enfrenta una encrucijada. Revertir esta tendencia exige reformas valientes, no parches. De lo contrario, el puesto 94 podría ser solo el prólogo de un capítulo más sombrío en la historia económica del país.














