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Festival de Cine del Suroeste Antioqueño 2025: «Voces del Terror Colombiano» explora miedos y memoria en Pueblorrico

Foto: ABC Economía: Pueblorrico, municipio del Suroeste Antioqueño, encendió sus pantallas con la duodécima edición del Festival de Cine del Suroeste Antioqueño.

Pueblorrico, 18 de septiembre de 2025 – Pueblorrico, un hermoso municipio del Suroeste Antioqueño, encendió sus pantallas con la duodécima edición del Festival de Cine del Suroeste Antioqueño, que se llevará a cabo desde hoy hasta el próximo 20 de septiembre. Este año, bajo la temática «Voces del Terror Colombiano», el evento busca desentrañar a través del cine las historias de miedo que no solo generan escalofríos, sino que invitan a una profunda reflexión sobre las raíces culturales, los temores ancestrales y la memoria colectiva de la región.

Organizado por la Alcaldía de Pueblorrico y aliados culturales como ITM, el festival combina proyecciones cinematográficas con un ambicioso programa de formación y creación, consolidándose como un espacio de arte y resistencia cultural en un territorio históricamente marcado por la violencia y la resiliencia. Con la participación de destacados invitados como el director Víctor Gaviria, la actriz María Camila Castrillón y el actor Nelson Camayo, el evento fortalece la industria cultural del Suroeste Antioqueño. Se espera que esta edición atraiga a más de 5.000 visitantes, generando un impacto económico de $10.000 millones en hospedaje, gastronomía y transporte, según proyecciones de la Alcaldía.

«Voces del Terror Colombiano»: Un viaje al miedo y la identidad cultural

La temática «Voces del Terror Colombiano» del festival 2025 se centra en explorar cómo el cine puede reflejar los miedos profundos que atraviesan la historia y la cultura de Colombia, especialmente en el Suroeste Antioqueño, una región marcada por décadas de conflicto armado, desplazamiento y tradiciones orales llenas de mitos. Las proyecciones incluyen películas emblemáticas como El Páramo de Jaime Osorio, un thriller que entrelaza el horror con la guerra interna colombiana, y nuevas producciones que fusionan el terror con crítica social, como cortometrajes locales que abordan leyendas regionales como la «Llorona» o el «Hombre Culebra». El festival, que en su edición 11ª de 2024 atrajo a 4.000 asistentes y proyectó 50 filmes en plazas y salones comunitarios, utiliza estos relatos para generar diálogo sobre la memoria histórica y su impacto en las nuevas generaciones.

Víctor Gaviria, reconocido director de La Vendedora de Rosas y Retablo, expresó su entusiasmo en entrevista con ABC Economía: «El tema de terror me parece fascinante… es una manera simbólica de enfrentar muchos de los miedos que tenemos, un poco de los ámbitos mágicos, míticos de nuestra realidad». Gaviria, quien presentará una retrospectiva de su obra y participará en paneles, destacó la relevancia de El Páramo, una película que «marca una tradición del terror en el cine colombiano» y que, tras la eutanasia de Osorio, sigue siendo un referente. «El terror está de moda en toda Latinoamérica y creo que el resultado va a ser muy interesante», añadió, subrayando que estos festivales son un «filtro cultural» que cualifica el turismo en municipios patrimoniales como Pueblorrico.

Gaviria también abordó el futuro del cine colombiano, un país con «enormes cicatrices» por la violencia: «La violencia nos ha empobrecido muchísimo, nos ha envuelto e incluso el cine colombiano, cuando se ve desde Argentina, siempre le preguntan qué les pasa con la violencia… Entonces, el cine tiene la misión y la obligación de volver a ensanchar el alma de nuestro país, ensanchar un poquitico, conocernos un poco más, tratar de vencer esa unilateralidad que la violencia nos ha arrojado». Para él, el festival no es solo entretenimiento, sino una herramienta formativa y crítica que enriquece el espíritu colectivo, especialmente en un contexto donde la música ha sido la única expresión cultural que «nunca se ha callado».

Formación y creación: Espacios para jóvenes y artistas locales

El festival 2025 amplía su enfoque educativo con talleres y charlas liderados por invitados de renombre. Víctor Gaviria compartirá su trayectoria en cine y violencia, María Camila Castrillón –conocida por El Cartel de los Sapos– ofrecerá sesiones sobre actuación, y Nelson Camayo –protagonista de La Niña– guiará a los participantes en narrativa audiovisual. Estos espacios están dirigidos a jóvenes y artistas locales, en un municipio de 10.000 habitantes donde el 30% de la población tiene menos de 25 años, según el DANE. El alcalde Cristián Camilo Zapata Ramírez explicó en entrevista con ABC Economía: «Vienen a integrar esa educación al municipio de Pueblo Rico… dando esta fuerza que se da hacia los temas turísticos para que la gente nos conozca».

Zapata destacó el impacto del festival en la juventud: «Es el motivo donde hoy podemos mirar que podemos sacar de ese pensamiento de la maldad, del terror… y darles un marco de una vida mejor, de algo que se puedan integrar ante un arte como es el cine». Para atraer turistas más allá de los locales, el alcalde ve una ventaja en aprender de «errores de otros festivales» para ofrecer una «visión diferente», integrando «personajes importantes que nos puedan visionar y mirar de una manera más propia e interesante».

Su estrategia incluye promocionar atractivos como «cafés con café importante de la región, el muralismo de William Peláez… y la amabilidad de la gente», elementos que refuerzan el «turismo de buen vivir». Zapata también se refirió al legado del festival: «Siempre hemos pensado que en el municipio quede esa capacidad instalada que traen cada uno de los profesionales… Hoy es el duodécimo festival que presentamos… iniciamos un proceso después de una ruptura por la pandemia y lo retomamos de una manera diferente, integrando ese conocimiento a cada uno de los jóvenes». Tras la pausa por COVID-19, que afectó al turismo regional en un 40% en 2020-2021 según ProColombia, el festival busca reposicionarse como referente del Suroeste Antioqueño, alineándose con la recuperación del sector, que creció 12% en 2025.

Impacto económico y turístico: Un impulso al Suroeste Antioqueño

El festival genera un impacto económico significativo, estimado en $10.000 millones para 2025, impulsado por la afluencia de 5.000 visitantes –un 25% más que en 2024–. Esto incluye ingresos por hospedaje en fincas y establecimientos locales, consumo en restaurantes con platos típicos como la bandeja paisa, y transporte desde Medellín, a 2 horas de distancia. En 2024, el evento dejó $8.000 millones, beneficiando a 200 emprendedores y creando 150 empleos temporales, según la Alcaldía. Gaviria reforzó esta visión: «Estos municipios tienen de por sí una cantidad de cualidades turísticas que no necesitan el festival, pero el festival las complementa y enriquece… Jardín no sería lo mismo sin su festival».

El turismo cultural en el Suroeste Antioqueño, que incluye Pueblorrico, Jardín y Jericó, representa $500.000 millones anuales, con un crecimiento del 15% en 2025 por eventos como este, según la Gobernación de Antioquia. El muralismo de William Peláez, los paisajes cafeteros y la calidez local son atractivos que el festival potencia. Zapata invitó: «Necesitamos que cada uno de los pueblos riqueños se enamoren de este festival… para dar ese impacto positivo tanto a la comunidad como a los visitantes».