
Foto: Terra
“No queremos que regrese la violencia a Puerto Gaitán” ha sido la consigna más recurrente durante las últimas semanas de parte de los trabajadores y trabajadoras de la industria petrolera que han visto la reaparición de manifestaciones de violencia como el atentado explosivo de hoy a una torre de energía entre el Municipio y Campo Rubiales.
Alejandro Ospina, presidente del sindicato de trabajo de Pacific Rubiales, UTEN Hidrocarburos, afirmó que “La situación de los trabajadores en Campo Rubiales y en Puerto Gaitán ha sido de paz laboral en estos años. Es preocupante que justo ahora que se anuncia el regreso de organizaciones que estuvieron vinculadas con el período de violencia previo a la firma del pacto laboral entre UTEN Hidrocarburos y Pacific, reaparezcan este tipo de manifestaciones de violencia y terror.”
Ospina, en representación de los más de 11.000 afiliados de UTEN Hidrocarburos, manifestó una exigencia al gobierno para que dé claridad en la política petrolera y reconocimiento al sindicato como único interlocutor representativo de los trabajadores y trabajadoras. “Los trabajadores no queremos hacer parte de un ambiente político enrarecido por viejas consignas y chantajes del pasado” afirmó.
El atentado de hoy dejó sin energía a 63 pozos petroleros de Rubiales y a siete pozos de Quifa, y se suma a una ola violenta contra la infraestructura vial, energética, de telecomunicaciones y ahora de servicios públicos, que las autoridades han atribuido al ‘Bloque Oriental’ de las FARC y que afectan directa o indirectamente a la población civil y a las comunidades.















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