De acuerdo con un análisis de la empresa Atica sobre cifras oficiales, el departamento enfrenta un severo cuello de botella en la separación y valorización de materiales de alto riesgo.
Por Redacción ABC ECONOMÍA
Medellín, 22 de septiembre de 2026. Antioquia se posiciona como el segundo departamento de mayor generación de Residuos Peligrosos (RESPEL) en Colombia, aportando el 7 % del total nacional con más de 38.000 toneladas anuales. Sin embargo, el balance de sostenibilidad en la región revela un rezago estructural: únicamente el 7,7 % de estos desechos ingresa a procesos de aprovechamiento o valorización energética.
Un informe presentado por la compañía Atica señala que el problema central no radica solo en la capacidad de los rellenos sanitarios o celdas de seguridad, sino en la falta de segregación en el origen, la caracterización técnica y el desarrollo de rutas especializadas de tratamiento.
El panorama del Valle de Aburrá y el sector salud
Dentro de la dinámica departamental, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá concentra una porción crítica de los residuos peligrosos Antioquia Atica. En esta conurbación se reportaron 11.500 toneladas de RESPEL en 2024, distribuidas por 1.459 fuentes entre pequeños, medianos y grandes generadores.
Del total metropolitano, el 47,6 % (5.506,7 toneladas) recibió tratamiento especializado; el 28,1 % (3.243,7 toneladas) fue enviado a disposición final, y solo el 24,3 % (2.808,6 toneladas) se sometió a procesos de valorización o aprovechamiento.
La mayor carga operativa proviene de las instituciones asistenciales y hospitalarias de Medellín y municipios vecinos. La corriente Y1-A4020, correspondiente a desechos clínicos y biosanitarios, sumó 6.279 toneladas, mientras que los aceites minerales usados (Y8-A3020) registraron 1.621 toneladas.
Oportunidades de valorización y límites técnicos
Frente a la meta de acelerar la economía circular en la región, la firma Atica identifica que los aceites usados y sus emulsiones (corrientes Y8 y Y9), junto a los residuos biosanitarios (Y1.2), representan las mayores oportunidades de transformación industrial.
En el caso de los aceites usados, las metas regulatorias progresivas que regirán a partir de 2028 exigirán mayores tasas de re-refinación y recuperación energética. Por su parte, en el frente biosanitario se evalúa la producción de Combustible Derivado de Residuos (CDR) para la sustitución parcial de combustibles fósiles en hornos industriales autorizados, previa esterilización y validación técnica.
No obstante, la compañía aclara que no todo residuo hospitalario es apto para el reciclaje. Materiales anatomopatológicos y cortopunzantes, debido a su alto riesgo biológico y sanitario, deben dirigirse de forma obligatoria a incineración u otras tecnologías de eliminación segura para neutralizar el peligro epidemiológico.
La separación en la fuente como estrategia financiera
Uno de los puntos críticos resaltados en el diagnóstico sobre los residuos peligrosos Antioquia Atica es el impacto financiero de la contaminación cruzada. Cuando el personal de salud o de planta deposita residuos ordinarios o reciclables en bolsas rojas destinadas a material infeccioso, la totalidad del contenedor adquiere estatus de residuo peligroso.
Esta falla en la segregación incrementa innecesariamente el volumen enviado a autoclaves o incineradores, elevando la factura operativa de clínicas, laboratorios y plantas industriales. Para corregir este sesgo, Atica destaca que las empresas deben implementar auditorías por generador y caracterizaciones químicas reales antes de definir sus planes de gestión ambiental.
El avance hacia un modelo eficiente requiere infraestructura de tratamiento, cultura operativa interna en las empresas, trazabilidad mediante manifiestos de carga y el desarrollo de mercados secundarios para los materiales recuperados.














