MEDELLÍN, 9 de junio de 2026. El sector agrícola del departamento de Antioquia busca acelerar su inserción en los modelos de valor agregado de la agroindustria multinacional para potenciar sus cadenas de distribución de alimentos. A pesar de que el tubérculo es considerado un motor clave de la economía nacional —representando el 1,4% del Producto Interno Burto (PIB) del país—, la participación de la región antioqueña muestra una marcada brecha frente a las zonas líderes del centro de Colombia. De acuerdo con datos del sector, Antioquia se consolida dentro del grupo de las cuatro regiones principales productoras, aunque concentra únicamente el 5% del volumen total cosechado en el territorio nacional.
Radiografía del mercado: El peso de Antioquia en la balanza nacional
El cultivo de papa en Colombia genera una dinámica económica permanente debido a que se realiza durante todo el año en diversas zonas climáticas. Esta actividad sostiene el ingreso de más de 350.000 familias colombianas y genera por encima de 266.000 empleos a escala país, de los cuales 76.000 corresponden a puestos de trabajo directos en el campo.
No obstante, la concentración del mercado es asimétrica. Cundinamarca lidera la producción nacional con el 36%, seguida por Boyacá con el 27% y Nariño con el 22%. Con su 5% de participación, Antioquia se ubica en el cuarto lugar de este escalafón productivo. Por lo tanto, frente a una producción anual promedio de 2,5 millones de toneladas que registra Colombia, los agricultores antioqueños aportan aproximadamente 125.000 toneladas anuales, lo que evidencia un amplio margen de crecimiento para la economía del departamento.
El reto agroindustrial: La exclusión de la proveeduría de McCain
Por otra parte, el desafío estructural para el agro de Antioquia se acentúa al analizar los canales de compra de la gran industria de congelados. El principal procesador de papa en Colombia, la multinacional McCain, absorbe su materia prima de forma exclusiva de las otras tres regiones productoras. Según detalló Lisardo Ñustes, director de Agricultura de McCain Andina, Cundinamarca y Boyacá aportan de forma conjunta el 93% de las papas que procesa la empresa, mientras que el 7% restante proviene de Nariño.
Por consiguiente, el departamento de Antioquia permanece actualmente por fuera de la red de proveeduría de la firma agroindustrial para productos de alta demanda como papas rústicas, casquitos o papas zigzag. Esta exclusión priva a los cultivadores locales de acceder a los acuerdos de precios fijados con antelación y a los programas de la empresa social Campo Vivo, los cuales han permitido a más de 1.700 pequeños agricultores del centro del país duplicar su productividad y obtener rentabilidades de doble dígito.
Oportunidades para el minifundio y el comercio rural antioqueño
Teniendo en cuenta que la agricultura familiar representa el 75% de las unidades productivas de papa en el país y aporta el 61% de la producción nacional, el fortalecimiento del sector en Antioquia depende de la asociatividad. Los pequeños productores del departamento requieren replicar los modelos colaborativos de transferencia tecnológica, educación financiera y alfabetización digital que ya operan en otras regiones.
En conclusión, el cultivo de papa en Antioquia y economía regional se enfrenta a una encrucijada de tecnificación y gestión comercial. Para que el 5% de participación local se traduzca en un verdadero motor de desarrollo rural, los gremios agrarios de Antioquia deben gestionar la llegada de alianzas productivas con grandes procesadores. De este modo, se podrá blindar a los agricultores de la volatilidad de los precios de las centrales de abastos y elevar la competitividad de las comunidades rurales antioqueñas.














