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EPM transforma residuos de construcción en materiales para infraestructura con su planta RIC en Girardota

Foto: EPM. El Grupo EPM consolida el modelo de economía circular con 24 proyectos y la operación de la planta RIC en Girardota para procesar RCD.

Medellín, 28 de mayo de 2026.. El Grupo EPM reafirmó su liderazgo regional en sostenibilidad al evidenciar, mediante una operación industrial a gran escala, cómo el modelo de economía circular en Colombia transforma pasivos ambientales en insumos de alto valor para el desarrollo urbano. Durante una visita técnica con medios de comunicación a la planta de Reciclados Industriales de Colombia (RIC), ubicada en el municipio de Girardota, se constató el potencial de aprovechamiento de los residuos de construcción y demolición (RCD) en la producción de materiales granulares aptos para la ingeniería civil.

La iniciativa forma parte de un portafolio corporativo de 24 proyectos de circularidad que demandan inversiones por cerca de $730.000 millones de pesos, una estrategia que apunta a capturar el 33,4% de los desechos generados en Medellín para reincorporarlos al ciclo económico productivo en forma de nuevos materiales, subproductos y energía limpia, aseguró John Maya Salazar, Gerente de EPM.

Capacidad industrial de la planta RIC y fases del proceso

Por un lado, la planta de Reciclados Industriales de Colombia, vinculada estratégicamente al programa Ventures EPM, representa el paso definitivo de los proyectos piloto hacia una fase de escala industrial. La planta cuenta con una infraestructura robusta capaz de procesar hasta 1.000 toneladas diarias de RCD, aliviando de forma directa la saturación de las escombreras tradicionales del Valle de Aburrá. Por otro lado, el flujo de operación garantiza que los agregados reciclados resultantes cumplan estrictamente con las especificaciones técnicas requeridas por la ingeniería de infraestructura.

Específicamente, el gerente general de EPM, John Maya Salazar, precisó que estos agregados —tales como bases, subbases y arenas recicladas— son fundamentales en la pavimentación de vías y el urbanismo general. Por esta razón, la compañía busca estandarizar estos procesos logísticos para demostrar que la utilización de materias primas secundarias no sacrifica la calidad final ni la vida útil de las obras públicas ejecutadas en el departamento.

Reducción de huella de carbono y metas ambientales al 2035

Por otra parte, los beneficios de este modelo trascienden el ahorro operativo de las constructoras, impactando de forma positiva las métricas de mitigación del cambio climático en el país. El procesamiento industrial de escombros en la planta RIC evita la emisión de entre 10 y 50 kilogramos de dióxido de carbono ($CO_2$) por cada tonelada tratada, lo que equivale a una reducción de entre el 20% y el 60% de la huella de carbono frente al uso convencional de materiales vírgenes extraídos de canteras.

En efecto, el consolidado de las iniciativas sostenibles de la corporación permite mitigar cerca de 776.000 toneladas de $CO_2$ anualmente. En consecuencia, este esquema se alinea de forma directa con la meta institucional de alcanzar la carbono neutralidad total para el año 2035. Asimismo, la menor demanda de explotación minera reduce de manera sustancial la presión ecológica sobre las fuentes hídricas y los ecosistemas de montaña que circundan el área metropolitana.

El cierre de ciclo aplicado a los grandes proyectos del holding

Adicionalmente, el valor diferencial del esquema de EPM radica en su capacidad integrada para actuar como generador, transformador y consumidor final de sus propios materiales residuales. El circuito de economía circular se nutre de los desechos generados en proyectos de gran escala del grupo, tales como las obras hidroeléctricas en Ituango, la modernización de la planta de potabilización Manantiales y los programas permanentes de reposición de las redes de acueducto y alcantarillado. Una vez procesados estos materiales por firmas aliadas como RIC, el holding los reincorpora en sus frentes de obra civil vigentes, con una meta corporativa específica de aprovechar de forma directa cerca de 20.000 toneladas anuales.

Finalmente, en una subregión como el Valle de Aburrá, donde la actividad inmobiliaria y de obra pública genera entre 15.000 y 18.000 toneladas diarias de RCD, el potencial de aprovechamiento técnico estimado se ubica en un prometedor 60%. En resumen, el impulso a la economia circular en Colombia por parte del Grupo EPM demuestra que la sostenibilidad empresarial dejó de ser un enunciado teórico para consolidarse como una realidad de ingeniería operativa, transformando pasivos en activos estratégicos que redefinen la rentabilidad y la responsabilidad ambiental en la construcción de infraestructura moderna.