Abril 7 de 2026. La comunidad científica y el Gobierno Nacional han encendido las alarmas ante las proyecciones del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Medio Plazo (ECMWF). A propósito de los modelos estacionales más recientes, existe una alta probabilidad de que a finales de este año se desarrolle un fenómeno de El Niño de intensidad extrema, superando los registros históricos de 1982, 1997 y 2015. Este resultado se traduce en un calentamiento del Pacífico tropical que podría exceder los 2,5 °C hacia el mes de octubre. Dicho lo anterior, aunque expertos como Christian Euscátegui piden cautela debido a la «barrera de la primavera» en las predicciones, el Ministerio de Minas y Energía ya prepara una hoja de ruta para garantizar el suministro de energía y gas ante la inminente sequía.
Bajo este escenario, las regiones Caribe, Andina y sectores de la Pacífica serían las zonas con mayores déficits de lluvias. De hecho, el impacto en los precios de la energía en bolsa ya es una preocupación para los gremios, debido a la necesidad de activar las plantas térmicas para preservar los embalses.
El impacto en el sector energético y el bolsillo
La escasez del recurso hídrico obliga al sistema a cambiar su matriz de generación hacia fuentes más costosas. Para empezar, cuando los embalses bajan su nivel, se hace necesario «prender» las térmicas, las cuales operan con combustibles cuyos precios están al alza por tensiones geopolíticas internacionales. Posteriormente, este cambio presiona los precios en la bolsa de energía. Sin embargo, Alejandro Castañeda, presidente de Andeg, envió un mensaje de tranquilidad a los hogares.
En este orden de ideas, la estructura del costo de energía se mantendría estable para el usuario final por las siguientes razones:
- Peso en la Factura: El precio de bolsa solo representa cerca del 5% del valor total que paga el usuario residencial.
- Contratos a Largo Plazo: La mayoría de las comercializadoras tienen precios pactados de antemano.
- Seguridad de Suministro: El país cuenta con la capacidad térmica para evitar un racionamiento, siempre que se planifique el uso del gas.
Por consiguiente, el riesgo principal no es la tarifa inmediata, sino la sostenibilidad de los niveles de agua para el próximo año.
¿Por qué se habla de un fenómeno «Súper»?
El monitoreo de las anomalías en la temperatura superficial del mar es la clave para entender la magnitud de lo que se avecina. En particular, los modelos muestran una tendencia persistente a que el calentamiento supere el umbral de los 2,0 °C, nivel asociado exclusivamente con episodios de gran magnitud. Cabe subrayar que, para que se considere un evento histórico, deben alinearse simultáneamente factores oceánicos y atmosféricos, como el debilitamiento de los vientos alisios.
En resumidas cuentas, aunque la incertidumbre meteorológica persiste, la tendencia hacia un evento de alta intensidad es clara. Finalmente, el sector agropecuario —especialmente cultivos de yuca, palma y fique— debe iniciar planes de contingencia para mitigar las pérdidas por estrés hídrico. De esta manera, Colombia enfrenta el segundo trimestre de 2026 con la mirada puesta en el Pacífico, esperando que las previsiones de octubre permitan una preparación técnica adecuada para proteger la economía nacional.














