BOGOTÁ — 30 de marzo de 2026. En un contexto de alta presión inflacionaria, el equipo de investigaciones económicas de Itaú proyecta un movimiento contundente por parte del Banco de la República, cuya reunión se realizará este martes 31 de marzo. La entidad prevé que la junta directiva aumentará la tasa de interés en 100 puntos básicos, situándola en un 11,25%. Esta decisión, que se tomaría por mayoría, responde a la necesidad de contener unas expectativas de precios que aún permanecen desancladas del objetivo oficial.
En consecuencia, Itaú defiende una estrategia de anticipación o frontloading. De hecho, los analistas sostienen que un endurecimiento mayor y temprano de la política monetaria permitiría, eventualmente, alcanzar una tasa terminal más baja. Por el contrario, posponer este ajuste obligaría a mantener intereses altos por un periodo de tiempo mucho más prolongado.
Los factores detrás del endurecimiento monetario
El análisis de Itaú identifica varios focos de riesgo que complican la tarea del emisor. En primer lugar, las expectativas de inflación se sitúan actualmente en el 5,81%, una cifra sustancialmente alejada de la meta del 3%. Asimismo, el balance de riesgos sigue sesgado al alza debido a factores externos, especialmente por el impacto del conflicto en el Medio Oriente sobre los precios de los insumos y la energía.
Adicionalmente, el panorama interno no facilita la convergencia de precios. En particular, el desbalance fiscal continúa impulsando la demanda agregada, lo que dificulta el control de la carestía. Por lo tanto, la política monetaria se vería obligada a compensar este exceso de gasto público mediante un costo del dinero más elevado para enfriar el consumo.
Credibilidad y velocidad de convergencia
Para Itaú, la velocidad con la que los precios regresen a la meta es fundamental para mantener la confianza en las instituciones. Por esta razón, consideran que la credibilidad sobre la meta de inflación está en juego. En la misma línea, un segundo aumento consecutivo de 100 puntos básicos enviaría un mensaje claro de compromiso con la estabilidad macroeconómica del país.
En definitiva, la entidad bancaria sugiere que actuar con firmeza ahora evitará sacrificios mayores en el crecimiento económico a largo plazo. Por consiguiente, los hogares y empresas deben prepararse para un costo del crédito más alto durante el cierre del trimestre. Finalmente, se espera que este ajuste ayude a estabilizar el peso colombiano y a mitigar los efectos de la inflación importada.














