Estados Unidos, 17 de febrero de 2026. El reverendo Jesse Louis Jackson, ícono de los derechos civiles y protegido de Martin Luther King Jr., falleció a los 84 años. Jackson no solo fue un orador electrizante, sino el estratega que transformó el Partido Demócrata, permitiendo que figuras como Barack Obama y Kamala Harris alcanzaran la cima del poder global.
El impacto económico y político de la «Coalición Arcoíris»
La muerte de Jesse Jackson marca el fin de una era, pero el inicio de un análisis profundo sobre su legado estructural. Jackson fue un pionero en entender que la igualdad de derechos era inseparable del poder económico. Su Coalición Arcoíris fue una propuesta disruptiva que unió a diversos grupos étnicos y sociales bajo una premisa de inclusión total.
Más allá de su activismo, Jackson fue un ingeniero del sistema electoral. Gracias a su lucha, el Partido Demócrata cambió la asignación de delegados de un sistema de «el ganador se lo lleva todo» a uno proporcional. Este cambio técnico fue, años después, la herramienta matemática que permitió a Barack Obama derrotar a la favorita Hillary Clinton en las primarias de 2008.
Hitos de una vida de cambio
La trayectoria de Jackson se resume en una capacidad inigualable para romper techos de cristal y negociar en escenarios de alta tensión:
- Poder Electoral: Movilizó a millones de ciudadanos para registrarse como votantes, cambiando el mapa demográfico del electorado estadounidense.
- Diplomacia Humanitaria: Negoció la liberación de prisioneros en Cuba, Siria y Yugoslavia, demostrando un «soft power» que pocos políticos tradicionales poseían.
- Visión Progresista: Fue el primer aspirante presidencial de peso en integrar los derechos LGBTQ y el multiculturalismo como pilares de su plataforma.
«Mantén viva la esperanza»: Un legado de resiliencia
Jackson enfrentó una infancia marcada por la segregación y el estigma, pero convirtió esas «lágrimas en sudor», como él mismo decía. A pesar de padecer Parkinson y parálisis supranuclear progresiva (PSP) en sus últimos años, nunca abandonó el activismo. Su presencia en la Convención Nacional Demócrata de 2024 fue el cierre simbólico de un ciclo, viendo a una mujer afroestadounidense liderar la candidatura presidencial.
«Fui un pionero, un explorador», dijo alguna vez. Hoy, ese camino trazado es la autopista por la que transita la política diversa de la potencia del norte.














