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Cámaras de Comercio de Antioquia se solidarizan con Urabá y ofrecen apoyo gremial

Foto: Canva. Las Cámaras de Comercio de Antioquia se alían en solidaridad y anuncian respaldo total a Urabá ante la emergencia climática.

Medellín, 11 de febrero de 2026. La crisis climática provocada por el frente frío en el Caribe y el Urabá antioqueño ha generado una respuesta institucional sin precedentes. En una declaración conjunta, las Cámaras de Comercio de Antioquia han manifestado su solidaridad y, más importante aún, su activación como puente de gestión estratégica entre el tejido empresarial y los gobiernos departamental y nacional.

Urabá, que se ha consolidado en los últimos años como el eje de la competitividad portuaria y agroindustrial del departamento, enfrenta hoy un cese parcial de su dinámica económica debido a las inundaciones. Ante esto, el bloque gremial no solo busca mitigar el impacto inmediato, sino garantizar que la resiliencia de la región no se vea socavada por la falta de recursos o coordinación.

Urabá: Un motor que no puede apagarse

El comunicado de las cámaras enfatiza que Urabá es un «motor fundamental». Esta afirmación tiene un sustento técnico: la subregión no solo es la despensa bananera y platanera del país, sino que es el sitio donde se ejecutan proyectos como Puerto Antioquia, vitales para el comercio exterior colombiano en este 2026.

La parálisis en Urabá afecta directamente la balanza comercial y la inflación de alimentos en el interior del país. Por ello, la disposición de las cámaras de comercio para servir de interlocutores ante el Gobierno Nacional busca evitar que la crisis climática se transforme en una crisis de desabastecimiento o en un retroceso en los indicadores de empleo formal de la zona.

Llamado a la opinión pública

Las cámaras concluyen con un mensaje de unidad, instando a la opinión pública y a los grandes industriales a no ver la situación de Urabá como un evento aislado. En un contexto donde el Gobierno Nacional ha decretado una Emergencia Económica por $8 billones, la vigilancia gremial será clave para asegurar que esos fondos lleguen a los comerciantes que hoy ven sus locales bajo el agua pero mantienen intacta su voluntad de resiliencia.