Bogotá, 30 de enero de 2026. Tras el optimismo inicial por la caída del desempleo al 8,9% en 2025, la Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia) ha puesto una nota de cautela que reconfigura la lectura del mercado laboral. María Claudia Lacouture, presidenta del gremio, lanzó una crítica contundente: el país está creciendo bajo un modelo de precariedad, donde la informalidad sigue superando a la contratación legal.
Para Lacouture, la cifra fría del DANE oculta una realidad estructural preocupante: por cada 10 puestos de trabajo formales generados el año pasado, se crearon 13 informales. Esta proporción revela que la economía colombiana, aunque absorbe mano de obra, no está logrando integrar a los ciudadanos al sistema de seguridad social.
El espejismo de la recuperación
La dirigente gremial fue enfática al señalar que ver crecer la formalidad y la informalidad a ritmos similares no debe celebrarse. “No es un avance; es un estancamiento”, sentenció Lacouture. La advertencia apunta a la sostenibilidad del sistema: sin una base sólida de cotizantes a salud y pensiones, el crecimiento económico de 2026 carecerá de cimientos para soportar futuras crisis.
El análisis de AmCham pone el foco en la calidad del empleo. Mientras el Gobierno destaca la reducción del desempleo a un dígito, el sector empresarial advierte que el país está atrapado en una «recuperación de baja calidad» que no se traduce en bienestar duradero para el trabajador ni en estabilidad fiscal para el Estado.
El desafío de la formalización en 2026
La brecha reportada por AmCham sugiere que las barreras para la formalización —costos laborales, trámites burocráticos y falta de incentivos— siguen vigentes. El reto para el presente año no es solo bajar el indicador de desocupación, sino transformar esos puestos informales en empleos con garantías legales. Sin este giro, la competitividad de Colombia frente a socios estratégicos como Estados Unidos podría verse comprometida por la baja productividad asociada a la informalidad.
En síntesis
La postura de AmCham Colombia actúa como un contrapeso necesario al discurso oficial. Los datos de 2025 demuestran que el mercado laboral tiene dinámica, pero carece de estructura. Para que Colombia alcance un desarrollo real en 2026, la agenda pública debe priorizar la formalización laboral como el único camino para que el crecimiento de las cifras se traduzca en una mejora real de la calidad de vida de los colombianos.














