Bogotá, 30 de enero de 2026. El cierre del año fiscal 2025 ha dejado un balance alarmante para la conectividad de Colombia. Según el último informe ‘Infraestructura a fondo’ de la Cámara Colombiana de Infraestructura (CCI), el Instituto Nacional de Vías (Invías) falló en la ejecución de más de $1 billón de pesos destinados a proyectos viales estratégicos. Esta parálisis presupuestal ha dejado en el limbo al menos 60 obras clave para el desarrollo de las regiones más apartadas del país.
Para el gremio, el desempeño del sector transporte fue el más bajo dentro del Presupuesto General de la Nación. Mientras que el Estado ejecutó en promedio el 87% de sus recursos, la cartera de transporte apenas alcanzó un 46,3%, ejecutando solo $7,26 billones de los $15,67 billones asignados.
Subejecución crítica en corredores estratégicos
La CCI advirtió que el 60% de los proyectos a cargo del Invías registraron una ejecución presupuestal de apenas el 17%, un nivel calificado como «crítico» en un contexto de restricción de liquidez estatal. Entre las obras más afectadas se encuentran ejes fundamentales para la economía nacional y regional como:
- Troncal del Magdalena y Transversal del Caribe.
- Vía Bogotá-Tunja-Duitama-Pamplona-Cúcuta.
- Corredor Altamira-Florencia.
- Proyectos en departamentos como Cauca, Putumayo, Córdoba, Boyacá, Casanare y Huila.
Resulta particularmente grave el estancamiento de programas con enfoque social. El programa Caminos Comunitarios de la Paz Total dejó sin ejecutar $63.200 millones, mientras que el proyecto Colombia Avanza, vital para la conectividad del Chocó, sufrió un recorte drástico: pasó de una proyección de $156.000 millones a una ejecución irrisoria de solo $140 millones.
La paradoja de la «Justicia Territorial»
Juan Martín Caicedo, presidente ejecutivo de la CCI, calificó como una paradoja que la mayor subejecución se concentre precisamente en las zonas que el Gobierno ha catalogado como prioritarias. Según Caicedo, el estancamiento de estas obras impide cerrar brechas históricas e integrar las economías locales al mercado nacional.
La falta de gestión en estos recursos no solo retrasa el pavimento; frena la posibilidad de materializar el discurso de equidad y justicia territorial en las zonas más marginadas. Sin inversión ejecutada, la infraestructura deja de ser un motor de desarrollo para convertirse en un obstáculo para la competitividad de las regiones.
En síntesis
El informe de la CCI revela una desconexión entre la asignación de recursos y la capacidad técnica de ejecución del Invías. En 2026, el desafío será recuperar el tiempo perdido y asegurar que el billón de pesos que no llegó a las carreteras se convierta finalmente en progreso tangible. De lo contrario, el rezago en infraestructura seguirá siendo el mayor lastre para el crecimiento económico de las provincias colombianas.












