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Colombia será la economía de mayor crecimiento en 2026: Goldman Sachs

Foto: Golman Sachs. Goldman Sachs prevé un crecimiento global del 2,8% en 2026, liderado por EE.UU. y China. América Latina se mantiene en 2%.

Enero 22 de 2026. El banco de inversión Goldman Sachs acaba de elevar sus previsiones para la economía mundial en 2026. Según su último informe, el planeta crecerá un 2,8%, una cifra superior a lo que la mayoría de los analistas esperaba y que transmite cierta tranquilidad después de años de incertidumbre.

El impulso viene principalmente de Estados Unidos, que actúa como locomotora, y de la resistencia de China, que sigue exportando a todo el mundo pese a sus problemas internos. Europa mejora tímidamente, mientras que América Latina se mantiene en terreno conocido: sin crisis graves, pero tampoco con un despegue claro.

En este panorama, Colombia aparece como una excepción interesante: será una de las economías que más crezca en la región, pero también la única grande que probablemente suba las tasas de interés para controlar la inflación.

¿Qué dice exactamente el informe de Goldman Sachs?

Goldman Sachs, uno de los bancos de inversión más influyentes del mundo, publica periódicamente sus perspectivas económicas. En su reporte más reciente para 2026, la entidad dibuja un escenario más optimista que el consenso del mercado.

La economía global avanzaría un 2,8%, gracias a tres grandes pilares. Estados Unidos crecería un 2,6%, beneficiado por recortes de impuestos, menos tensiones comerciales y un consumo que, aunque más moderado, sigue siendo sólido. China, por su parte, alcanzaría un 4,8%, sostenida por sus exportaciones competitivas que compensan la debilidad del mercado inmobiliario y el consumo interno.

En Europa, la zona euro avanzaría un 1,3%. Alemania empieza a notar los efectos positivos de un mayor gasto público, mientras que España mantiene el ritmo gracias al turismo y los servicios. Sin embargo, el viejo continente sigue arrastrando desafíos estructurales como el envejecimiento poblacional y los altos costos energéticos.

América Latina, en cambio, repetiría la historia reciente: un crecimiento cercano al 2%, sin grandes sobresaltos macroeconómicos pero tampoco señales de un cambio de tendencia. Dentro de la región, Colombia lidera con un proyectado 5,9%, seguida por Brasil y México con cerca del 4,3% cada uno. Argentina, meanwhile, profundizaría su proceso de desinflación hasta cerrar el año con una inflación estimada del 22,5%.

¿Por qué este crecimiento es una buena noticia (aunque no perfecta)?

En un mundo que aún lidia con las secuelas de la pandemia, guerras y shocks energéticos, que la economía global crezca por encima de lo esperado es una señal de resiliencia. Piensa en la economía como un barco después de una tormenta: no navega a toda velocidad, pero al menos mantiene el rumbo y evita nuevos naufragios.

Estados Unidos funciona como el motor principal. Sus políticas fiscales expansivas y condiciones financieras más favorables actúan como combustible extra. China, aunque enfrenta problemas internos, sigue siendo la fábrica del mundo: produce bienes baratos y ocupa un lugar clave en las cadenas globales de suministro.

Europa avanza con cautela. La inflación ya está cerca del 2,1% en la eurozona y del 2,5% en el G7, lo que permite a los bancos centrales relajar gradualmente las tasas de interés. La mayoría —incluida la Reserva Federal de EE.UU. y el Banco de Inglaterra— seguirán recortando tipos de forma prudente.

En América Latina el panorama es más gris. El 2% regional refleja un crecimiento tibio que no alcanza para cerrar brechas de pobreza ni generar empleo de calidad masivo. La región evita crisis, pero paga el precio de reformas pendientes y dependencia de commodities.

Colombia: la excepción que confirma la regla

Colombia rompe el molde regional. Goldman Sachs la ve creciendo un 5,9%, la cifra más alta entre las economías grandes de América Latina. Este impulso viene de una recuperación interna y un contexto externo favorable.

Sin embargo, hay un pero importante: será la única gran economía de la región que probablemente suba las tasas de interés. El Banco de la República podría aumentarlas en al menos 150 puntos básicos, llevando la tasa repo hasta cerca del 10,75%.

La razón principal es la inflación persistente, alimentada en parte por el aumento del 23% en el salario mínimo. Este ajuste protege el poder adquisitivo de los trabajadores, pero eleva los costos laborales de las empresas, lo que termina presionando los precios.

¿Cómo te afecta esto en el día a día?

Para la mayoría de las personas, las cifras macroeconómicas suenan lejanas, pero terminan llegando al bolsillo de formas muy concretas.

En el mundo desarrollado y en muchos países emergentes, la inflación a la baja significa que los precios de alimentos, transporte y servicios subirán menos rápido. Eso alivia la canasta familiar mes a mes.

Las tasas de interés más bajas en EE.UU., Europa y gran parte de los emergentes abaratan los créditos hipotecarios, de vehículo o de consumo. Si estás pensando en comprar casa o renovar electrodomésticos, podrías encontrar cuotas más manejables.

En Colombia la historia es distinta. Tasas más altas encarecen cualquier préstamo: la cuota del crédito hipotecario o del carro subirá, y las empresas podrían pensarlo dos veces antes de endeudarse para crecer o contratar. A cambio, quien tenga ahorros en CDT o productos similares verá mejores rendimientos.

El empleo es otro punto clave. Un crecimiento del 5,9% suele traducirse en más puestos de trabajo, especialmente en sectores como construcción, comercio y servicios. Pero si las tasas altas frenan la inversión empresarial, parte de ese potencial podría perderse.

Hacia dónde vamos: lo que podría pasar después

Goldman Sachs ve un entorno favorable para los mercados financieros: crecimiento moderado combinado con inflación controlada suele ser el escenario ideal para acciones y bonos.

Los riesgos no desaparecen. El mercado laboral global aún no se recupera del todo, y cualquier shock externo —geopolítico o climático— podría cambiar las proyecciones rápidamente.

Para América Latina, y especialmente para Colombia, el mensaje es claro: el crecimiento alto es una oportunidad, pero solo será sostenible si se controla la inflación sin sacrificar demasiado el consumo y la inversión.

En síntesis

2026 se perfila como un año de crecimiento mundial más sólido de lo anticipado, con Estados Unidos y China al frente. América Latina mantiene su ritmo moderado, pero Colombia destaca por su expansión proyectada, aunque con el desafío de endurecer la política monetaria. En un contexto de desinflación gradual, la estabilidad prevalece, ofreciendo alivio a hogares y oportunidades a inversionistas, siempre que los bancos centrales calibren bien sus decisiones.