Medellín, 22 de enero de 2026. Medellín se prepara para uno de los fines de semana más movidos del año: los tres conciertos de Bad Bunny los días 23, 24 y 25 de enero en el Estadio Atanasio Girardot. El puertorriqueño se convirtió en el primer artista en Colombia en agotar la boletería en menos de 24 horas, lo que obligó a abrir dos fechas adicionales a la originalmente programada.
María José Bernal, directora ejecutiva de Fenalco Antioquia, destaca que este fenómeno traerá una alta afluencia de visitantes nacionales e internacionales. Según el gremio, el derrame económico superará los 20 millones de dólares, solo por estos tres días.
El impacto irá mucho más allá de la música: hoteles, restaurantes, discotecas, transporte y comercio nocturno trabajarán a máxima capacidad, beneficiando a miles de trabajadores y pequeños negocios de la ciudad.
¿Qué está pasando con estos conciertos?
Bad Bunny abre en Medellín su gira mundial “DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour”, que celebra su herencia puertorriqueña y su sexto álbum. Colombia es el primer país de Suramérica en recibirlo, después de presentaciones en República Dominicana, Costa Rica y México (donde el impacto económico se estimó en 177 millones de dólares).
Por cada fecha se vendieron cerca de 50.000 boletas, con un precio promedio de $566.376 pesos. Eso significa que solo en venta de entradas cada concierto generó alrededor de 7 millones de dólares. Multiplicado por tres, la boletería sola deja más de 21 millones de dólares, sin contar el gasto adicional de los asistentes.
La rapidez en agotar las entradas refleja el poder de convocatoria del artista y el entusiasmo del público colombiano, especialmente el de Medellín, que se ha consolidado como plaza preferida para grandes espectáculos.
El derrame económico que todos sienten
Fenalco Antioquia, basándose en análisis de su área de Investigaciones Económicas, proyecta un impacto superior a los 20 millones de dólares. Este dinero se reparte principalmente en:
- Hotelería: ocupación cercana al 100% en hoteles, hostales y Airbnb.
- Gastronomía y comercio nocturno: restaurantes, bares y discotecas con picos históricos de ventas.
- Transporte: taxis, Uber, aplicaciones y transporte público con alta demanda.
- Compras y ocio: souvenirs, ropa, salidas adicionales y actividades turísticas.
Según la Secretaría de Turismo y Entretenimiento de la Alcaldía, el 95% de los visitantes que llegan a Medellín lo hacen por motivos de ocio. Hasta noviembre de 2025 la ciudad recibió 1,7 millones de turistas de este tipo, con un promedio mensual de 158.682 personas. El gasto diario promedio es de 196 dólares para extranjeros y 163 dólares para nacionales.
¿Por qué Medellín atrae estos eventos masivos?
La ciudad ha construido una reputación sólida como destino de grandes espectáculos. Infraestructura como el Atanasio Girardot remodelado, apoyo institucional y un público apasionado hacen que promotores internacionales la prefieran frente a otras capitales.
Eventos como este no solo llenan estadios: generan empleo temporal (montaje, seguridad, logística, meseros) y fortalecen la imagen de Medellín como ciudad vibrante y segura para el turismo.
¿Cómo te afecta aunque no vayas al concierto?
Si vives o trabajas en Medellín, este fin de semana lo notarás:
- Más movimiento en la calle: tráfico intenso, pero también más opciones de transporte reforzado.
- Oportunidades económicas: miles de personas ganarán ingresos extras en comercio, hotelería y servicios.
- Beneficio indirecto: el dinero que dejan los turistas circula en la economía local y ayuda a pequeños negocios.
- Orgullo paisa: ver a la ciudad como epicentro cultural y de entretenimiento genera sensación de progreso.
A largo plazo, cada evento de esta magnitud atrae más turismo todo el año y justifica inversiones en infraestructura pública.
Hacia dónde va el turismo de espectáculos en Medellín
Con el éxito de Bad Bunny, Medellín sigue en la mira de promotores globales. La clave será seguir midiendo impactos para planificar mejor: más capacidad hotelera, movilidad eficiente y estrategias para distribuir los beneficios en toda la ciudad.
El turismo de ocio ya representa la gran mayoría de visitantes, y eventos masivos como este consolidan esa tendencia.
En síntesis
Los tres conciertos de Bad Bunny no solo traen música y euforia: inyectan más de 20 millones de dólares a la economía de Medellín y benefician directamente a sectores clave como hotelería, gastronomía y comercio nocturno. En un fin de semana, la ciudad demuestra una vez más por qué es uno de los destinos favoritos de las grandes estrellas y un motor turístico creciente en Colombia.













