Bogotá, 2 de diciembre de 2025 – En un año marcado por la desaceleración de su crecimiento global, Tesla encontró un respiro en su mayor fábrica fuera de Estados Unidos: en noviembre, la planta de Shanghai envió 86.700 vehículos, un aumento del 10 % respecto al mismo mes de 2024. Esta es la tercera vez en 2025 que las exportaciones chinas crecen, y representa el segundo mejor resultado mensual del año, solo superado por septiembre. Sin embargo, mientras China brilla, el panorama general para Elon Musk sigue siendo gris: Tesla se encamina a su segundo año consecutivo de ventas en baja a nivel mundial.
Un rayo de luz desde Shanghai
La Gigafactory de Shanghai, con capacidad para producir hasta 950.000 vehículos eléctricos al año, representa cerca del 40 % de la manufactura total de Tesla. La mayoría de los autos que salen de allí se venden en el mercado local chino, el más grande del mundo para vehículos eléctricos. El envío de noviembre no solo fue fuerte, sino que ayudó a Tesla a mantener su cuota en un mercado donde la competencia es feroz.
Para entender por qué esto importa: China es el motor de la industria de autos eléctricos (EV). Según la China Passenger Car Association (PCA), las ventas de «vehículos de nueva energía» (eléctricos puros y híbridos enchufables) subieron un 20 % en noviembre respecto al año anterior. Tesla, con modelos como el Model 3 y Model Y adaptados al gusto local, capturó parte de ese auge, aunque sus rivales como BYD también reportaron declives mensuales consecutivos.
El contraste con la caída global
A pesar del éxito en China, Tesla enfrenta vientos en contra en otros mercados. La compañía se dirige a una segunda caída anual consecutiva en ventas globales, algo inédito en su historia. En octubre, las entregas mundiales cayeron un 6 % interanual, afectadas por:
- Competencia intensa de marcas chinas como BYD, Geely y Xiaomi, que ofrecen EVs más baratos y con mayor autonomía.
- Reducción de subsidios en EE.UU. bajo la administración Trump, que recortó incentivos federales para EVs.
- Demanda estancada en Europa por preocupaciones sobre baterías y precios altos.
Elon Musk ha culpado en parte a la «fuerte competencia» y a la «lentitud en la adopción de EVs», pero analistas como los de BloombergNEF señalan que Tesla necesita innovar más rápido en baterías y software para recuperar terreno.
Implicaciones económicas para Tesla y el mercado EV
Para Tesla, China no es solo un mercado: es un salvavidas. La fábrica de Shanghai genera ingresos locales estables y reduce costos logísticos. En 2025, el 50 % de las ventas globales de Tesla vinieron de Asia, y este envío de noviembre ayudó a mitigar una caída del 13 % en entregas en EE.UU. Sin embargo, el auge local no compensa del todo: las acciones de Tesla cayeron 5 % en noviembre, y el margen de ganancia bruto se contrajo al 19 %.
En el mercado EV global, este dato resalta la bipolaridad: China crece al 20 % anual, impulsada por subsidios y producción masiva, mientras Europa y EE.UU. estancan por regulaciones y precios. Para Colombia, que importa el 90 % de sus EVs, esto significa oportunidades: modelos chinos como BYD llegan más baratos, pero también riesgos si los aranceles de Trump escalan a la cadena de suministro.
En resumen, el tercer aumento en envíos a China es un respiro para Tesla en un año duro, pero no cambia el panorama: la compañía necesita diversificar más allá de su dependencia asiática para volver a crecer.














