Advertisement

Fedesarrollo recomienda aumento del salario mínimo 2026 entre 6% y 6,5%

En la imagen aparece Luis Fernando Mejía, Director Ejecutivo de Fedesarrollo en el Congreso de Camacol 2025.

Bogotá, 29 de noviembre de 2025. A menos de una semana de que se instale la mesa de concertación del salario mínimo 2026, Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, advirtió que un incremento por encima del 6 % o 6,5 % sería un error técnico que profundizaría los dos principales males que ya arrastra la economía colombiana en 2025: informalidad por encima del 56 % e inflación que se resiste a converger hacia la meta del 3 %.

“Tenemos que ser muy prudentes”, enfatizó Mejía al presentar los cálculos del centro de estudios, que combinan la inflación esperada para diciembre (5,2 %) con la productividad laboral, que oscila entre –0,32 % (por persona ocupada) y +0,91 % (productividad total de los factores). “La fórmula técnica arroja un rango de 6 % a 6,5 %. Cualquier cifra superior genera efectos negativos en inflación y empleo informal, como ya vimos este año”, sentenció.

Los datos que obligan a la cautela

El Dane reportó que entre enero y septiembre la productividad total de los factores creció apenas 0,91 %, mientras la productividad por trabajador cayó 0,32 %, porque el empleo avanzó 3,5 % y el PIB solo 2,9 %. A eso se suma una inflación que, tras tocar fondo en junio, lleva cuatro meses consecutivos al alza y cerró octubre en 5,51 %.

Con esos insumos, Fedesarrollo plantea que un aumento de 6 % a 6,5 % cumpliría dos objetivos esenciales:

  • Recuperar el poder adquisitivo real de los cerca de 2,5 millones de trabajadores formales que devengan un salario mínimo.
  • Evitar presiones inflacionarias adicionales en 2026 y frenar la creación de empleo informal, que este año ya representa más de la mitad de los nuevos puestos.

El riesgo de repetir la dosis de 2025

Mejía recordó que el salario mínimo de 2025 subió 12,07 % (9,28 % de IPC 2024 + productividad + decreto presidencial). El resultado: la inflación se reactivó en la segunda mitad del año y la informalidad escaló hasta el 56,1 %. “Si volvemos a exceder la fórmula técnica, la informalidad podría acercarse al 58 % o 59 % y la inflación de 2026 cerraría por encima del 4,5 %, alejándonos nuevamente de la meta del Banco de la República”, alertó.

Efectos en cadena de un aumento excesivo

Un incremento superior al 8 % tendría consecuencias inmediatas:

  • Las micro y pequeñas empresas, responsables del 80 % del empleo formal, enfrentarían costos laborales insostenibles y optarían por no contratar o informalizar.
  • El Banco de la República tendría menos espacio para seguir bajando la tasa de intervención (hoy en 8,5 %), lo que encarecería el crédito y frenaría la inversión privada.
  • Los hogares de menores ingresos verían un aumento nominal que se evaporaría rápidamente por la inflación que el propio incremento generaría.

El mensaje final a la mesa de concertación

“La negociación no puede ser un ejercicio político de corto plazo”, insistió Mejía. “Un aumento razonable de 6 % a 6,5 % protege el poder adquisitivo sin destruir empleo formal ni desanclar expectativas de inflación. Todo lo que supere ese rango termina siendo un impuesto regresivo que golpea justamente a los más pobres, porque son quienes más dependen de precios estables y de un empleo digno”.

Con este pronunciamiento, Fedesarrollo se alinea con la Andi, Acopi, el Consejo Gremial Nacional y la Cámara de Comercio de Bogotá, que también han pedido moderación. En el otro extremo, las centrales obreras ya plantean cifras entre 14 % y 15 %. El margen para un consenso técnico se estrecha y la primera reunión de la mesa, prevista para la primera semana de diciembre, promete ser una de las más tensas de los últimos años.