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Tribunal federal estadounidense falla a favor de Meta y rechaza demanda para desintegrar Instagram y WhatsApp

Foto: Cortesía. El Tribunal federal del Distrito de Columbia, dictaminó que Meta Platforms no mantiene un monopolio ilegal en el mercado de redes sociales.

Washington, 19 de noviembre de 2025. El juez federal James Boasberg, del Distrito de Columbia, dictaminó que Meta Platforms no mantiene un monopolio ilegal en el mercado de redes sociales, rechazando la demanda de la Federal Trade Commission (FTC) que buscaba forzar la desinversión de Instagram y WhatsApp.

La decisión representa un revés significativo para los esfuerzos regulatorios destinados a limitar el poder de las grandes plataformas tecnológicas en Estados Unidos.

Definición amplia del mercado relevante

Boasberg determinó que la FTC no demostró la existencia de un monopolio actual por parte de Meta en un mercado de «redes sociales personales» estrechamente definido (limitado a conexiones con amigos y familiares). El juez amplió el mercado relevante para incluir plataformas como TikTok, YouTube y otras aplicaciones de video corto y entretenimiento, donde los usuarios pasan tiempo de manera sustitutiva.

Según el fallo, las características principales de Facebook, Instagram, TikTok y YouTube han convergido hasta ser «prácticamente idénticas», con funciones como feeds algorítmicos, videos cortos (Reels, Shorts) y recomendaciones basadas en inteligencia artificial. Esta homogeneización reduce las barreras de entrada y erosiona cualquier ventaja histórica de Meta derivada de su «gráfico social» (red de contactos reales).

Erosión del efecto red y transición a contenido desconectado

El juez destacó la transformación en el uso de las aplicaciones de Meta. Históricamente, el efecto red —donde el valor aumenta con más usuarios conectados— constituía la principal barrera competitiva. Sin embargo, datos presentados en el juicio indican que solo el 17 % del tiempo en Facebook y el 7 % en Instagram se dedica a contenido de amigos reales, reemplazado mayoritariamente por videos recomendados por algoritmos de IA procedentes de desconocidos.

Boasberg describió las listas de amigos en perfiles antiguos como «archivos desactualizados», lo que disminuye el interés en publicaciones personales y facilita la migración a plataformas alternativas. Esta dinámica, combinada con el auge de TikTok desde 2018 y la madurez de YouTube en video social, ha contribuido a una caída en la cuota de mercado de Meta medida por tiempo de uso (inferior al 50 %, con cifras exactas redactadas en el fallo público).

Impacto de la inteligencia artificial y evolución sectorial

El razonamiento judicial enfatiza la saturación futura del mercado en la era de la IA. Plataformas como OpenAI ya experimentan con feeds sociales generativos, y competidores en grandes modelos de lenguaje (LLM) podrían replicar experiencias similares sin necesidad de gráficos sociales legacy. El juez citó cambios normativos, tecnológicos y sociales en la última década que han diluido las ventajas distintivas de Meta, concluyendo que la compañía compite en un entorno dinámico donde la imitación de funcionalidades (como Stories o Reels) es práctica estándar.

Reacciones institucionales

Meta celebró la decisión como reconocimiento a la «fuerte competencia» que enfrenta, destacando beneficios para usuarios y anunciantes.

La FTC expresó «profunda decepción» y evalúa opciones de apelación, aunque expertos consideran limitada la viabilidad por deferencia judicial a la definición de mercado relevante.

Implicaciones macroeconómicas y regulatorias

La sentencia fortalece la capitalización de Meta (superior a US$1,5 billones) y valida estrategias de adquisición en etapas tempranas, siempre que no se demuestre monopolio persistente. En un contexto donde ingresos publicitarios digitales superan los US$200.000 millones anuales para Meta, el fallo reduce riesgos de desinversión forzada y facilita inversiones en IA (miles de millones asignados en 2025).

Para el ecosistema tecnológico, representa el primer triunfo decisivo de Big Tech en casos estructurales post-2020, contrastando con condenas previas contra Google en búsqueda y publicidad. Analistas anticipan menor apetito por demandas similares contra Amazon o Apple, priorizando teorías de daño actual sobre conductas pasadas aprobadas por reguladores.

En términos de política antimonopolio, el enfoque en dinámica competitiva y sustituibilidad por tiempo de atención —en lugar de cuota estática— establece precedente para mercados digitales volátiles. Inversores interpretan la resolución como catalizador positivo para múltiplos de valoración en plataformas sociales, al disipar incertidumbre sobre breakup que podría haber fragmentado sinergias publicitarias cross-app.

La decisión ilustra desafíos para enforcers antimonopolio en entornos de rápida innovación, donde remedios estructurales requieren prueba de violación continua más allá de adquisiciones históricas.