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El PIB de Colombia creció 3,6% en el tercer trimestre de 2025

En la imagen aparece Piedad Urdinola Contreras, directora del DANE.

Bogotá, 18 de noviembre de 2025. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reportó este martes 18 de noviembre de 2025 un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 3,6% en el tercer trimestre frente al mismo período de 2024, superando el consenso de 3,2% de 20 analistas y marcando la mayor expansión desde el 7,2% del tercer trimestre de 2022. Esta dinámica, que eleva el acumulado anual a un rango estimado de 2,8%-3,0%, refleja un impulso significativo del gasto público y el consumo privado, en un contexto de inflación controlada al 5,2% y tasa de interés del Banco de la República en 8,5%.

El resultado, impulsado por administración pública (+8%, aporte 1,3 puntos porcentuales) y comercio-transporte-alojamiento (+5,6%, 1,2 pp), contrasta con contracciones en minería (-5,7%) y construcción (-1,5%), consolidando una recuperación asimétrica en un año marcado por la suspensión de la regla fiscal y déficit proyectado del 4,2% del PIB.

Gasto público y consumo privado: Motores de la expansión trimestral

La administración pública lideró el crecimiento con un 8%, aportando 1,3 puntos porcentuales al PIB, impulsada por mayor pie de fuerza militar, primas y inversiones de la Registraduría Nacional para procesos electorales. Piedad Urdinola, directora del DANE, detalló que estos rubros elevaron el gasto en seguridad social y defensa, alineados con el Plan Nacional de Desarrollo que prioriza inversión pública en $50 billones para 2025.

El segundo motor fue el bloque comercio al por mayor/menor, transporte, almacenamiento, alojamiento y servicios de comida (+5,6%, 1,2 pp), con comercio minorista +8,6% por dinamismo en electrónicos, vehículos híbridos/eléctricos y servicios de comida. Este segmento, que representa el 18% del PIB, refleja una recuperación del consumo privado —creciendo a tasas superiores al 4%—, beneficiado por remesas de US$9.500 millones y subsidios como Ingreso Solidario.

Desde una perspectiva macroeconómica, el crecimiento del 3,6% supera proyecciones del FMI (2,5%) y Banco de la República (2,8%), impulsado por demanda interna que compensa debilidades externas como menor precio del petróleo (Brent US$74). El aporte del consumo público (1,3 pp) y privado (2 pp estimado) mitiga impactos de minería, afectada por declinaciones en Cusiana-Cupiagua.

Contracciones sectoriales: Minería y construcción frenan momentum

La explotación de minas y canteras cayó un 5,7%, restando 0,4 puntos al PIB, con minerales metalíferos -18,2%, petróleo/gas -3,7% y carbón -5,6%. Esta contracción, que afecta el 8% del PIB, responde a menores precios internacionales y declinaciones naturales en campos maduros, pese a producción estable en 720 kbped según Ecopetrol.

La construcción descendió un 1,5%, impactada por retrasos en obras civiles y menor inversión privada (-5%), en un segmento que representa el 6% del PIB y enfrenta alzas en materiales del 4%. Estos sectores, sensibles a tasas de interés y commodities, contrastan con la resiliencia de servicios (70% del PIB), que aportaron 3 pp al crecimiento.

Implicaciones para política monetaria: Presión para mantener tasas altas

El crecimiento del 3,6% —superior al potencial del 3%— eleva presiones inflacionarias, con demanda interna fuerte y déficit fiscal del 4,2%. Bloomberg señala que el gerente del BanRep, Leonardo Villar, advirtió la semana pasada sobre subidas de tasas si la inflación no converge al 3% en 2026, proyectada en 3,5% por economistas del banco central.

La junta, que recortó 25 pb en abril, mantiene el 8,5% para anclar expectativas, en un contexto de núcleo inflacionario al 5,8%. Un PIB vigoroso podría postergar recortes, preservando el diferencial con la FED (4,75%) que atrae carry trade y aprecia el peso al 14%.

Para hogares y empresas, tasas estables contienen crédito —crecimiento del 8%— pero encarecen financiación, con hipotecas al 12% real.

En síntesis, el PIB del 3,6% valida la recuperación impulsada por gasto público, pero con riesgos en minería y construcción. En un año electoral, este momentum fortalece el consumo, pero exige vigilancia monetaria para convergencia inflacionaria.