Bogotá, 10 de noviembre de 2025. Las exportaciones no minero-energéticas (NME) de Colombia hacia Estados Unidos registraron un incremento del 16% entre abril y agosto de 2025, alcanzando 3.505,3 millones de dólares, en comparación con los 3.025,2 millones del mismo período de 2024. Esta expansión, calculada por AmCham Colombia con base en datos del DANE, se produce seis meses después de la implementación del arancel recíproco del 10% por parte de Washington, efectivo desde el 5 de abril. El desempeño evidencia la resiliencia de la canasta colombiana, donde el 82,7% de los productos experimenta un impacto moderado, derivado de la conversión del recargo en un «costo de entrada» generalizado que no altera la ventaja competitiva en calidad, logística y cumplimiento normativo frente a rivales globales.
En un contexto bilateral donde Estados Unidos absorbe el 28% de las ventas externas colombianas —valoradas en 14.500 millones de dólares anuales en NME—, este crecimiento interanual contrasta con la contracción general del comercio total hacia ese destino, que cayó un 1,5% en el período analizado. Para inversionistas y analistas del sector exterior, estos datos formativos resaltan la capacidad de diversificación productiva en economías emergentes: la fortaleza en agro y manufacturas compensa la volatilidad en extractivos, proyectando un potencial de elevación del PIB no tradicional en 0,5 puntos porcentuales para 2026, según estimaciones del Banco de la República.
Desempeño consolidado y contraste con el agregado total
El avance de las NME se explica por la adaptación rápida de exportadores a un esquema arancelario que impone el 10% adicional sobre la mayoría de bienes, alineado con la Orden Ejecutiva del 2 de abril de 2025. Colombia, beneficiada por el TLC de 2012 que eliminaba aranceles base en NME, ahora equipara su carga con competidores como México o Brasil, pero preserva nichos por proximidad geográfica —reduciendo tiempos de tránsito en un 40% frente a Asia— y estándares de trazabilidad que cumplen con regulaciones como la FSMA de la FDA.
El agregado total de exportaciones a EE.UU. descendió a 6.292,4 millones de dólares, impulsado por una caída del 17,1% en minero-energéticos y oro (2.787,1 millones de dólares), afectados por políticas internas de transición energética y reacomodos globales en suministros de crudo. Esta disimilitud no merma la solidez de las NME, que ganan terreno relativo y consolidan a Colombia como proveedor diversificado, con un peso del 55,7% en el flujo bilateral.
María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de AmCham Colombia, enfatizó: «El tejido empresarial no solo resistió, sino que aprovechó nichos donde Colombia compite por cercanía, confiabilidad y valor agregado». Este posicionamiento estratégico mitiga presiones inflacionarias en el destino, donde el 88% del costo arancelario recae en importadores y consumidores estadounidenses, según estimaciones de Goldman Sachs.
Productos con mayor tracción en el mercado estadounidense
La canasta NME mostró heterogeneidad, con expansiones notables en agroindustriales y manufacturas. El café verde (HS 0901) lideró con un 54% de crecimiento, sumando 803,9 millones de dólares, seguido de extractos y esencias de café (HS 2101) con un 111% (99,2 millones de dólares) y banano (HS 0803) al 64% (127,6 millones de dólares). Flores como rosas (HS 0603) mantuvieron un modesto 1% (139,2 millones de dólares), mientras puertas y marcos de aluminio (capítulo 76) avanzaron un 5% (261,6 millones de dólares).
Otros renglones destacados incluyen transformadores eléctricos de potencia superior a 10.000 kVA (+45%), frutas preparadas o conservadas (+21%), café tostado sin descafeinar (+16%), plátanos (+48%), cacao crudo en grano (+2.161%), confites con chocolate (+25%) y tarjetas inteligentes (+35%). En la subcanasta sensible, el aguacate Hass (HS 0804) creció un 82% (68,7 millones de dólares) y el limón Tahití (HS 0805) un 9% (42 millones de dólares), impulsados por demanda estacional y certificaciones orgánicas.
Estos patrones ilustran la especialización colombiana en bienes de alto valor agregado, donde la logística eficiente —con puertos como Cartagena manejando el 60% del flujo— compensa el recargo arancelario, manteniendo márgenes operativos en el 12-15% para exportadores medianos.
El arancel recíproco: un nuevo equilibrio global
La medida estadounidense, que superpone el 10% a tarifas NMF/TLC existentes, responde a un rebalanceo comercial post-pandemia, afectando a 150 países con recargos equivalentes o superiores. En septiembre de 2025, la Casa Blanca introdujo el anexo PTAAP para posibles exenciones (hasta 0%) en subpartidas específicas, condicionadas a acuerdos recíprocos. Colombia, exenta en ciertos minerales críticos por modificaciones arancelarias, enfrenta un escenario donde el recargo actúa como nivelador, pero no desmantela ventajas acumuladas en 13 años de TLC.
El impacto neto en precios de destino es absorbido en un 51% por empresas importadoras y 37% por consumidores, preservando incentivos para proveedores latinoamericanos. Para profesionales del comercio exterior, este marco formativo exige modelados de sensibilidad: un arancel sostenido podría comprimir el crecimiento de NME al 8-10% en 2026, si no se materializan alivios bilaterales.
Cuatro riesgos clave para la sostenibilidad exportadora
AmCham Colombia identifica cuatro vectores de amenaza que demandan acción inmediata para salvaguardar la cuota de mercado:
- Ventana competitiva de terceros: Países como Chile (tres rondas PTAAP en curso), El Salvador (etapa final), Ecuador (cinco rondas, cierre inminente), Costa Rica y Bolivia avanzan en exenciones. Un cierre previo reconfiguraría compras en agro y manufacturas, capturando hasta un 5% de la participación colombiana. Respuesta: Negociación priorizada por subpartidas de alto volumen.
- Distribución del costo arancelario: Con estabilidad para aliados como Reino Unido, Japón y Vietnam, compradores estadounidenses exigen descuentos a proveedores sin alivio equivalente, trasladando el 10% a exportadores. Colombia, sin marco similar, arriesga absorción total. Mitigación: Cláusulas contractuales de ajuste y monitoreo de márgenes.
- Escenarios judiciales en la Corte Suprema: Una decisión podría acotar el arancel en tiempo y sectores, focalizando riesgos en metales, agro y equipos. Implicación: Planes sectoriales de continuidad, con proyecciones de impacto en un 20% de la canasta sensible.
- Riesgos político-relacionales: Confrontaciones bilaterales podrían activar herramientas como IEEPA o Sección 232 para recargos selectivos, similar a Brasil. La diplomacia comercial colombiana ha separado lo político de lo económico, pero exige vigilancia.
Estos riesgos, en un tablero de arbitraje regulatorio, podrían erosionar el 10-15% de las NME si no se abordan coordinadamente.
Estrategias para consolidar la ventaja estructural
Para transitar de impulso coyuntural a posición duradera, AmCham propone acciones multisectoriales: el Gobierno debe acelerar PTAAP focalizada, habilitar fast-tracks sanitarios y ventanillas únicas; empresarios, forjar planes conjuntos con compradores para retener cuentas; el mercado, diversificar hacia nichos como private label y e-commerce; la logística, optimizar rutas y cadenas en frío; y la diplomacia, incorporar aliados regionales.
Lacouture concluyó: «Estados Unidos representa una vitrina de alto valor que impulsa la sofisticación productiva. Este crecimiento debe consolidarse en una estrategia de largo plazo que potencie valor agregado y transformación».
En síntesis, el 16% en NME pese al arancel valida la competitividad colombiana, pero exige proactividad ante riesgos globales. Para inversionistas, este dinamismo sugiere oportunidades en fondos de agroexportación, con retornos proyectados del 10-12% anual en un mercado de 14.000 millones de dólares.














