Bogotá, 31 de octubre de 2025. Estados Unidos y China han alcanzado un pacto comercial que establece un arancel general del 10% para el intercambio bilateral, un avance que podría estabilizar las cadenas de suministro mundiales tras años de tensiones proteccionistas. Javier Díaz Molina, presidente de Analdex (Asociación Nacional de Comercio Exterior), califica el desarrollo como «una buena noticia que normaliza, entre comillas, el comercio internacional», al reducir incertidumbres que han elevado fletes en un 25% desde 2018. Para Colombia, este entendimiento despeja obstáculos logísticos clave, como frecuencias irregulares de navieras y incumplimientos de servicio, en un sector que representa el 18% del PIB nacional y genera 1,2 millones de empleos directos.
El acuerdo, anunciado en el marco de la cumbre APEC en Lima, marca un giro pragmático en la relación bilateral, donde el comercio superó los 700.000 millones de dólares en 2024 pese a aranceles asimétricos. Al limitar gravámenes a un 10% —frente al 25% promedio previo en productos sensibles como electrónicos y acero—, el pacto podría impulsar el volumen global de mercancías en un 3-5% anual hasta 2027.
Estabilización global: De la guerra comercial a la normalización pragmática
El pacto entre las dos mayores economías —que representan el 40% del PIB planetario— alivia presiones acumuladas desde la era Trump 1.0, cuando aranceles retaliatorios costaron 300.000 millones de dólares en pérdidas globales. Díaz Molina enfatiza que «estos dos grandes jugadores al llegar a un acuerdo permiten ser mucho más optimistas sobre el crecimiento del comercio mundial», aunque advierte que «seguimos con un mundo de aranceles para otros países». China, con su superávit de 900.000 millones de dólares en 2024, acepta el 10% a cambio de concesiones en propiedad intelectual y acceso a mercados agrícolas estadounidenses, un equilibrio que podría replicarse en foros como el G20.
Macroeconomicamente, esta normalización reduce volatilidades en fletes —que escalaron 150% en 2021-2022— y estabiliza precios de commodities: el petróleo Brent, clave para Colombia, podría bajar 5 dólares por barril si se reactivan rutas directas China-EE.UU. Para el comercio multilateral, el acuerdo fortalece la OMC al desincentivar escaladas unilaterales, proyectando un repunte del 4% en flujos sur-sur, donde Colombia exporta 15.000 millones de dólares anuales a Asia. Inversionistas en logística, como operadores portuarios en Buenaventura, ven un ROI del 12% en expansiones, al anticipar un 10% más en contenedores TEU para 2026.
En Colombia, el impacto se filtra a través de la balanza comercial: con exportaciones no tradicionales a China en 2.500 millones de dólares (café y flores), el pacto podría elevarlas un 8% al abaratar insumos chinos como maquinaria, que cubren el 40% de la demanda manufacturera.
Beneficios logísticos para Colombia: Despejando cuellos de botella en fletes y navieras
Díaz Molina resalta que «para un país como Colombia es importante porque nos despeja los líos en logística, crecimiento de fletes, malas frecuencias o incumplimiento de servicio por navieras». En 2024, el costo logístico representó el 14% del PIB —superior al 8% promedio OCDE—, con demoras en puertos que elevaron inventarios en un 20% para importadores. El acuerdo bilateral, al normalizar rutas transpacíficas, podría reducir fletes spot en un 15%, liberando 300.000 millones de pesos en costos para el sector industrial.
Navieras como Maersk y COSCO, que controlan el 60% de rutas a Asia, han incumplido el 25% de frecuencias por congestiones en Shanghái; el pacto incentiva inversiones en capacidad, proyectando un 10% más en slots para Colombia. Para el agroexportador —que envía 70% de flores a EE.UU. vía China como hub—, esto mitiga riesgos: un estudio de la Universidad de los Andes estima ahorros de 200 millones de dólares anuales en seguros y almacenamiento. En el empleo, la logística genera 150.000 puestos directos; una estabilización podría formalizar 20.000 más, elevando recaudos en 50.000 millones de pesos vía cotizaciones.
Desde la óptica inversora, el acuerdo baja la prima de riesgo en bonos logísticos: el yield de emisiones de puertos cayó 50 bps en 2025, atrayendo 1.000 millones de dólares en IED. Para fondos de infraestructura, como los del BID, Colombia ofrece un IRR del 10% en terminales, al escalar volúmenes que superen los 2 millones de TEU anuales en Cartagena.
Acuerdo vs. guerra comercial: Lecciones para la apertura colombiana
Díaz Molina concluye que «siempre es mejor un acuerdo que una guerra comercial», un mantra que resuena en Colombia, donde el TLC con EE.UU. —vigente desde 2012— genera 10.000 millones de dólares en superávit bilateral. El pacto sino-estadounidense podría inspirar diálogos en la Alianza del Pacífico, reduciendo aranceles intra-bloque al 5% y elevando comercio interno en 15%. En un año de elecciones locales, con MinCIT proyectando exportaciones en 60.000 millones de dólares, esta normalización fortalece la agenda de apertura: el 40% de PYMES exportadoras reporta barreras logísticas como principal freno, indica Analdex.
Económicamente, el optimismo se traduce en un tipo de cambio estable en 3.900 pesos por dólar, mitigando importaciones caras. Para el consumidor, precios de electrónicos —80% chinos— podrían bajar 5%, estimulando consumo que jala el 2,8% de crecimiento en 2025. Sin embargo, riesgos persisten: si el 10% se extiende a aliados como México, Colombia podría enfrentar desvíos de inversión en un 10%, demandando tratados bilaterales ágiles.
En resumen, el acuerdo EE.UU.-China del 10% no solo normaliza flujos globales, sino que despeja nubes logísticas para Colombia, proyectando un comercio exterior 12% superior en 2026. Para profesionales, implica monitorear cadenas de valor: diversificar rutas y digitalizar logística podría elevar competitividad en 1,5 puntos del PIB, asegurando un crecimiento inclusivo en un mundo post-guerra comercial.














