Bogotá, 19 de septiembre de 2025 – En un país donde circulan más de 20,7 millones de vehículos registrados en el RUNT –13 millones de motocicletas y 7,4 millones de automóviles particulares–, el mantenimiento preventivo se convierte en un escudo económico vital. Sin embargo, millones de conductores ignoran la revisión frecuente de dos fluidos clave: el aceite del motor y el líquido de frenos, que no solo garantizan seguridad, sino que preservan inversiones que superan los COP$50 millones por vehículo en promedio, según datos del Ministerio de Transporte.
Castrol, marca de lubricantes para motos , impulsa una campaña educativa que resalta estos fluidos por encima del combustible: indispensables para el día a día, pero críticos para la longevidad. «Más que el combustible, el aceite y los frenos son el escudo y guardián del vehículo», enfatiza Cano. En un contexto donde el parque automotor envejece –edad promedio de 12 años, per RUNT–, estas revisiones podrían ahorrar COP$2 billones anuales en mantenimiento, según un estudio de la Universidad Nacional.
Aceite de motor: El lubricante que previene desastres
El aceite de motor no es un lujo; es la sangre del vehículo. Lubrica piezas móviles, reduce fricción, disipa calor y limpia depósitos internos, previniendo fallos que cuestan hasta COP$10 millones en motores de autos particulares. Con niveles bajos o degradados –comunes en el 40% de revisiones técnicas fallidas, per el RUNT–, el desgaste acelera un 50%, elevando temperaturas y riesgos de avería total. Vehículos modernos alertan vía sensores, pero Cano insiste: «La revisión manual es infalible; no dependa solo de la tecnología».
Sus tres pasos recomendados son simples y ahorran vidas mecánicas:
- Estacione nivelado y espere: Apague el motor en superficie plana y deje reposar 10 minutos para que el aceite drene al cárter.
- Mida con precisión: Localice la varilla bajo el capó, límpiela, insértela de nuevo y retire para leer. El nivel óptimo está en la marca superior.
- Agregue lo correcto: Si está bajo, use aceite con viscosidad específica (ej. 10W-40 para motos urbanas), compatible con el manual del fabricante.
En Colombia, donde las motos dominan el 63% del parque vehicular y enfrentan tráfico caótico, un aceite adecuado reduce emisiones en 15% y extiende la vida útil un 20%, alineado con metas de sostenibilidad del MinAmbiente. Castrol, con su línea Power1 para motos, ha impulsado logros en MotoGP, probando su fórmula en condiciones extremas.
Líquido de frenos: Seguridad con fecha de caducidad
Si el aceite salva el motor, el líquido de frenos salva vidas. Este fluido hidráulico transmite presión al pisar el pedal, deteniendo el vehículo en distancias críticas –un segundo de demora equivale a 14 metros a 50 km/h. Absorbe humedad con el tiempo, corrodiendo componentes y fallando en emergencias, un factor en el 25% de accidentes fatales (ANSV). Cano revela: «Tiene vencimiento a los dos años; su eficacia cae 30%, incluso en vehículos parados».
Recomendaciones clave para no jugársela:
- Revise niveles regularmente: Abra el depósito bajo el capó y verifique entre mín/máx. Bajadas abruptas señalan fugas.
- Cambio preventivo: Renueve cada dos años o por manual, independientemente del uso; absorbe humedad ambiental.
- Expertos obligatorios: Un taller certificado purga aire y trabaja presiones; toma menos de una hora y recupera 30% de eficiencia en frenado.
El descarte responsable es crucial: este fluido contaminante no va a basuras ni desagües; recíclelo en puntos autorizados para evitar multas de COP$1 millón (MinAmbiente). En un país con 1,2 millones de motos nuevas anuales (2024), frenos óptimos podrían reducir accidentes un 20%, ahorrando COP$1 billón en costos sociales.














