Madrid, 15 de septiembre de 2025 – En un avance clave en las tensiones comerciales bilaterales, el viceministro de Comercio chino, Li Chenggang, confirmó este lunes un acuerdo «de interés mutuo» con Estados Unidos sobre el futuro de TikTok, basado en cooperación y respeto, durante una rueda de prensa en Madrid tras la cuarta ronda de negociaciones. Paralelamente, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció un «marco» para que la propiedad de la plataforma quede en manos estadounidenses, evitando su prohibición en EE.UU. y permitiendo su operación continua.
Este consenso básico aborda la gestión de datos de usuarios estadounidenses, seguridad cuántica, revisiones de licencias de algoritmos y derechos de propiedad intelectual, con una llamada prevista para el viernes entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping para finalizar detalles. En un contexto donde TikTok genera US$14.000 millones anuales en EE.UU. y tiene 170 millones de usuarios, el acuerdo busca equilibrar seguridad nacional y comercio global, aunque persisten fricciones por sanciones a empresas chinas.
Detalles del acuerdo y su contexto
El acuerdo, anunciado tras negociaciones en Madrid con delegaciones encabezadas por el viceprimer ministro chino He Lifeng y Bessent junto a la representante comercial Jamieson Greer, establece un «consenso básico» sobre la operación de TikTok en EE.UU. Según Wang Jingtao, subdirector de la Administración Ciberespacial de China, se acordó la gestión encomendada de datos de usuarios estadounidenses, medidas de seguridad cuántica y revisiones de licencias de algoritmos, asegurando la protección de propiedad intelectual. Aunque no se detalló el mecanismo de transferencia de propiedad, Bessent confirmó que ByteDance, matriz china de TikTok, cederá el control a entidades estadounidenses antes del plazo del 17 de septiembre impuesto por Trump, quien expresó preocupaciones sobre el acceso del gobierno chino a datos de 170 millones de usuarios estadounidenses.
Li destacó que el acuerdo refleja «cooperación y respeto mutuo», resultado de evaluaciones que concluyeron en beneficios bilaterales. La llamada Trump-Xi, programada para el viernes, abordará detalles finales, incluyendo posibles compradores como consorcios liderados por empresas tecnológicas estadounidenses, con especulaciones sobre Microsoft o Walmart, según Bloomberg. El acuerdo evita una prohibición que habría costado US$24.000 millones en valor de mercado a ByteDance y afectado a 7.000 empleos directos en EE.UU., según estimaciones de Oxford Economics.
Tensiones comerciales persistentes
Li también abordó las fricciones comerciales, expresando preocupación por sanciones estadounidenses a empresas chinas, que afectan a 1.500 compañías con restricciones de exportación y generan pérdidas de US$100.000 millones anuales, según la Cámara de Comercio China. “EE.UU. no debería pedirle a China que se acomode a sus demandas y al mismo tiempo oprimir a nuestras empresas”, afirmó, instando a Washington a “corregir errores” y eliminar medidas restrictivas. Estas sanciones, intensificadas bajo la administración Trump, incluyen a gigantes como Huawei y SMIC, limitando su acceso a tecnología estadounidense.
Las negociaciones en Madrid, que incluyeron temas como comercio de semiconductores y aranceles, muestran avances en la distensión, pero analistas de Goldman Sachs advierten que la resolución de TikTok no elimina riesgos de represalias comerciales, con aranceles potenciales del 10% sobre US$500.000 millones en importaciones chinas a EE.UU. en 2026. La cooperación en TikTok, sin embargo, podría sentar un precedente para acuerdos en sectores tecnológicos, donde China y EE.UU. compiten por un mercado global de US$5 billones.
Implicaciones económicas y globales
El acuerdo preserva el valor económico de TikTok en EE.UU., donde genera US$14.000 millones en ingresos publicitarios y apoya 200.000 empleos indirectos, según TikTok. Para China, asegura la continuidad de ByteDance como actor global, con una valoración de US$250.000 millones. Sin embargo, la transferencia de propiedad podría reducir su control estratégico, un punto sensible para Pekín, que exporta US$50.000 millones en tecnología a EE.UU. anualmente.














