Bogotá, 9 de septiembre de 2025- Julián Molina, ministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), dejará de ser el titular de la cartera tras la aceptación de su renuncia por parte del presidente Gustavo Petro. La decisión, comunicada la semana pasada al despacho de Presidencia, se enmarca en un nuevo remezón ministerial que incluye las salidas de Antonio Sanguino (Trabajo) y Diana Morales (Comercio), cuyos renuncias protocolares fueron solicitadas por la directora del Departamento Administrativo de la Presidencia, Angie Rodríguez, siguiendo instrucciones del mandatario.
¿Renuncia o venganza del Gobierno?
La renuncia de Molina se produce en un contexto de tensiones políticas tras la derrota de María Patricia Balanta, candidata del Gobierno para magistrada de la Corte Constitucional, frente a Carlos Camargo Assis, exdefensor del Pueblo, quien obtuvo 62 votos contra 41 en la elección del pasado fin de semana. Desde la perspectiva del Ejecutivo, esta derrota refleja la falta de respaldo de los partidos de la coalición gubernamental, lo que ha generado críticas internas. Petro había advertido previamente que “no podemos ceder ante aquellos que han respaldado el fascismo”, señalando las implicaciones de esta votación para su agenda legislativa, ahora comprometida con la elección de Camargo para el periodo 2025-2033.
Molina, vinculado al partido de la U, asumió el cargo en marzo de 2025 tras la renuncia de Mauricio Lizcano, quien lideró la cartera por 21 meses entre abril de 2023 y enero de 2025. Su gestión duró solo seis meses, por debajo del promedio de 17,5 meses que un ministro de TIC permanece en el cargo. En la historia reciente, Diego Molano ostenta el récord de permanencia con 57 meses durante el primer y segundo gobierno de Juan Manuel Santos, seguido por David Luna con 35 meses. Bajo la administración de Petro, Molina es el tercer ministro de TIC, tras Sandra Urrutia (7 meses, agosto 2022-abril 2023) y Lizcano, en un gabinete que ha experimentado alta rotación, con menos de un año restante en el mandato.
Contexto y desafíos pendientes
La salida de Molina ocurre en un momento crítico para el sector TIC, donde persisten retos como la reducción de la brecha digital, el despliegue de la red 5G —cuya subasta de espectro avanzó en 2024— y la implementación de la agenda de inteligencia artificial impulsada por Lizcano. Estos proyectos, esenciales para modernizar la infraestructura tecnológica del país, ahora enfrentan incertidumbre tras su partida. San Antonio de Prado, por ejemplo, un corregimiento afectado por la ola invernal, depende de estas iniciativas para mejorar su conectividad, un área donde Molina había iniciado esfuerzos.
La renuncia se suma a una ola de cambios en el gabinete, iniciada tras el Consejo de Ministros televisado de febrero de 2025 y agravada por derrotas legislativas como la de Balanta. Con 60 ministros rotados en 19 carteras desde que Petro asumió el poder —un promedio de un cambio cada 19 días—, esta reestructuración refleja la inestabilidad que analistas como Carlos Augusto Chacón, del Instituto Hernán Echavarría Olózaga, han vinculado a la erosión institucional. La salida de Molina, un aliado político de Lizcano, también podría tensionar las relaciones con el partido de la U, que había mantenido influencia en la cartera.
Perspectivas y Repercusiones
La partida de Molina deja un vacío en la dirección de un ministerio clave para la transformación digital de Colombia, especialmente en zonas rurales y periféricas. Su breve gestión, aunque marcada por intentos de avanzar en conectividad, no alcanzó a consolidar los proyectos heredados, lo que podría retrasar metas como el cierre de la brecha digital, estimada en un 40% según datos de MinTIC. El presidente Petro deberá designar un reemplazo en un contexto de baja aprobación (34% en agosto 2024) y presión política, mientras el sector privado, como FENALCO, urge continuidad en las políticas TIC.
Esta reestructuración, a menos de un año del fin del gobierno, subraya los desafíos de Petro para mantener una coalición funcional y avanzar en su agenda, especialmente en un área estratégica como las TIC, vital para la economía y la seguridad nacional.














