Bogotá, 4 de agosto de 2025 – A tres años del gobierno del presidente Gustavo Petro, el sector del comercio exterior en Colombia enfrenta un balance poco alentador, según Javier Díaz Molina, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex). En un reciente video compartido por el gremio, Díaz criticó duramente la política mineroenergética del gobierno y la falta de avances en la modernización de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), factores que han contribuido a una sostenida caída en las exportaciones y a un entorno normativo que dificulta las operaciones comerciales.
Exportaciones en declive: el peso de la política mineroenergética
El comercio exterior colombiano, un pilar clave para el crecimiento económico, ha enfrentado un retroceso significativo bajo la administración Petro. Según Díaz, las exportaciones han continuado su tendencia a la baja, con un decrecimiento del 2,1% en mayo de 2025, alcanzando US$4.358,9 millones, y una caída del 6% en el peso exportado frente al mismo mes de 2024. Este desempeño negativo se atribuye en gran medida a la política mineroenergética del gobierno, que ha restringido la actividad del sector de combustibles y productos extractivos, responsables del 40,4% del valor FOB de las exportaciones en 2021.
“El mundo sigue demandando carbón y petróleo, ¿por qué Colombia renuncia de antemano a ese mercado?”, cuestionó Díaz en 2024, destacando que las reservas colombianas podrían aprovechar la demanda global, pero las políticas gubernamentales han “apagado” este sector. Esta postura, enfocada en una transición energética acelerada, ha generado incertidumbre y afectado la competitividad de un segmento que históricamente ha representado una parte sustancial de las ventas externas, con 10,6 millones de barriles de petróleo crudo exportados en abril de 2021, aunque con una caída del 36% frente a 2020.
Pese a algunos puntos positivos, como el aumento del 7,6% en las exportaciones a Estados Unidos entre enero y noviembre de 2024, lideradas por productos como confitería, leche en polvo y aceite de palma, la diversificación de la canasta exportadora sigue siendo un desafío. Díaz ha enfatizado que, aunque sectores como el agropecuario (26,7% de las exportaciones en 2021) y las manufacturas (24,1%) han mostrado cierta resiliencia, la transformación no ha sido suficiente para compensar la dependencia del sector mineroenergético.
Una Dian estancada: el lastre de la burocracia aduanera
Otro punto crítico en el balance de Díaz es la falta de modernización en la Dian, una entidad que, en su opinión, no ha logrado adaptarse a las necesidades del comercio exterior. “Esperamos una administración aduanera moderna, con sistemas electrónicos, y de esto no hay nada”, señaló. La Dian enfrenta problemas estructurales, incluyendo una normativa aduanera obsoleta y la ausencia de un estatuto sancionatorio que facilite las operaciones sin sacrificar el control.
En 2024, Díaz y el entonces director de la Dian, Luis Carlos Reyes, sostuvieron una disputa pública sobre la reforma al Estatuto Aduanero, que buscaba implementar declaraciones anticipadas obligatorias para agilizar procesos. Díaz argumentó que esta medida añadiría trámites y costos, encareciendo las importaciones, mientras Reyes defendió que el 67% de los costos logísticos provienen del sector privado, no de la aduana, y acusó a Analdex de desinformar. Esta tensión refleja una falta de consenso entre el gobierno y el sector privado para modernizar los procesos aduaneros.
El escándalo de corrupción destapado en 2025, vinculado al contrabandista Diego Marín (“Papá Pitufo”), agravó la crisis de credibilidad de la Dian. Díaz propuso un “borrón y cuenta nueva”, sugiriendo liquidar la entidad y crear una nueva con un enfoque en la seguridad nacional, similar al modelo de Estados Unidos tras el 11 de septiembre. “El contrabando, que representa entre US$6.000 y US$8.000 millones anuales, es un cáncer que debe extirparse. Hay personas honestas en la Dian, pero otras se han vendido a entramados criminales”, afirmó.
Oportunidades perdidas en un contexto global
Díaz también ha señalado que el gobierno no ha capitalizado las oportunidades derivadas de la coyuntura internacional. La guerra comercial entre Estados Unidos y China, la pandemia y la invasión rusa a Ucrania han fortalecido las cadenas regionales de valor, pero Colombia no ha sabido aprovecharlas. La imposición de aranceles del 10% por parte de Donald Trump en 2025, que afecta a Colombia pese al TLC, complica aún más el panorama, especialmente frente a competidores como México, que goza de aranceles cero para productos agrícolas.
“Necesitamos una estrategia liderada por el gobierno, junto al sector privado, para diversificar mercados y aprovechar estas oportunidades”, insistió Díaz, quien ha abogado por facilitar el comercio mediante la simplificación de trámites y la modernización tecnológica. Iniciativas como el “Plan Vallejo exprés”, que permite importar maquinaria sin aranceles a cambio de compromisos de exportación, son pasos en la dirección correcta, pero insuficientes frente a los sobrecostos logísticos y la falta de infraestructura.
Un balance crítico con retos pendientes
A tres años de la administración Petro, el comercio exterior colombiano enfrenta un panorama de estancamiento. La caída de las exportaciones, la falta de modernización aduanera y la incertidumbre generada por las políticas mineroenergéticas han debilitado un sector que representa el 45% de las exportaciones no mineras del país, según Analdex. Mientras regiones como el Atlántico y Antioquia muestran dinamismo exportador, con crecimientos del 5,7% y un enfoque en productos no tradicionales como aguacate y manufacturas, el país necesita una política clara para recuperar competitividad.
Díaz, con 28 años al frente de Analdex, ha sido una voz constante en la defensa de un comercio exterior “fácil y no tan costoso”. Su diagnóstico apunta a la necesidad de una reforma estructural en la Dian, una política comercial que diversifique mercados y una visión que aproveche el potencial de sectores como el agro y las manufacturas. Sin estos cambios, Colombia seguirá perdiendo terreno en un escenario global cada vez más competitivo.














