Bogotá, 31 de julio de 2025 – En un contexto de inflación moderada pero persistente y un crecimiento económico en recuperación, la Junta Directiva del Banco de la República decidió, por mayoría, mantener la tasa de interés de política monetaria en 9,25%. La decisión, respaldada por cuatro de los siete directores, refleja una postura prudente frente a un entorno económico global incierto y riesgos internos que aún pesan sobre la convergencia de la inflación hacia la meta del 3%.
Inflación en descenso, pero con matices
En junio, la inflación anual se situó en 4,8%, una reducción frente al 5,1% de mayo, impulsada principalmente por la caída en los precios de alimentos y de bienes regulados, como la energía eléctrica. Sin embargo, la inflación básica, que excluye estos componentes volátiles, se estabilizó en 4,8%, rompiendo con su tendencia descendente de meses anteriores. Este estancamiento preocupa, ya que las expectativas de inflación de los analistas y los mercados de deuda pública permanecen por encima de la meta del banco, mostrando un comportamiento mixto.
El equipo técnico del Banco de la República señaló que, aunque la inflación ha cedido terreno, los riesgos asociados a su convergencia hacia el 3% persisten. Factores como la volatilidad en los precios de los alimentos y la incertidumbre en los costos energéticos podrían complicar el panorama en los próximos meses.
Crecimiento económico gana impulso
En el frente económico, los datos más recientes muestran señales positivas. El Índice de Seguimiento de la Economía (ISE) registró en mayo una variación anual del 2,7%, liderada por el dinamismo de las actividades terciarias, como el comercio y los servicios. Según las proyecciones del equipo técnico, el crecimiento económico en el segundo trimestre de 2025 alcanzaría un 2,7% anual, impulsado por una demanda interna que crecería a un ritmo más robusto del 4,1%. Este desempeño refleja una economía que, aunque aún enfrenta retos, empieza a consolidar su recuperación tras los choques de años anteriores.
No obstante, el banco advirtió que el crecimiento no está exento de riesgos. La demanda interna, aunque sólida, podría generar presiones inflacionarias si no se modera, especialmente en un contexto donde las condiciones financieras globales son cada vez más restrictivas.
Un entorno externo desafiante
La decisión de mantener la tasa de interés también responde a un entorno internacional complejo. Las tensiones comerciales globales, los conflictos geopolíticos en varias regiones y la lenta normalización de la política monetaria en Estados Unidos configuran un escenario de incertidumbre para las economías emergentes como Colombia. Estas condiciones dificultan el acceso al financiamiento externo y podrían limitar el margen de maniobra del Banco de la República para relajar su política monetaria en el corto plazo.
Una postura cautelosa con mirada al futuro
La división en la votación de la Junta Directiva —cuatro a favor de mantener la tasa, dos por reducirla en 50 puntos básicos y uno por un recorte de 25 puntos básicos— evidencia el delicado balance que enfrenta el banco. La mayoría optó por una postura cautelosa, priorizando la estabilidad de la inflación frente a un crecimiento económico que, aunque positivo, aún no está plenamente consolidado.
El comunicado oficial subraya que los futuros movimientos de la tasa de interés dependerán de la evolución de la inflación, sus expectativas, el ritmo de la actividad económica y el balance de riesgos internos y externos. Este enfoque basado en datos refleja la intención del banco de evitar movimientos bruscos que puedan desestabilizar la economía en un momento de incertidumbre global.
¿Qué sigue para la política monetaria?
Con una inflación que aún no converge a la meta y un crecimiento económico en recuperación, el Banco de la República enfrenta un camino estrecho. Analistas consultados coinciden en que, aunque la inflación ha mostrado una desaceleración, la estabilización de la inflación básica y las expectativas ancladas por encima del 3% sugieren que el ciclo de relajación monetaria podría demorarse. Además, las tensiones globales y la incertidumbre en los mercados financieros internacionales refuerzan la necesidad de mantener una política monetaria vigilante.
En el corto plazo, el banco parece inclinado a priorizar la estabilidad de precios, aunque la presión por reducir las tasas podría intensificarse si la inflación continúa su senda descendente y el crecimiento económico mantiene su dinamismo. Por ahora, la cautela es la consigna, mientras el país navega un entorno económico global cada vez más complejo.














