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Miguel Uribe en cirugía de emergencia por hemorragia cerebral

La Fundación Santa Fe de Bogotá ha emitido un comunicado urgente que ha sacudido el panorama político colombiano: el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay fue sometido a una cirugía de emergencia debido a un sangrado intracerebral agudo. Este nuevo episodio en su delicado estado de salud, tras el atentado sufrido hace poco más de una semana, se mantiene en vilo al país y plantea interrogantes sobre la seguridad de los líderes políticos en un contexto electoral cada vez más tenso.

Un nuevo capítulo en la lucha por la vida del senador

El noveno comunicado médico de la Fundación Santa Fe, emitido el 16 de junio de 2025, detalla que Miguel Uribe Turbay, senador del Centro Democrático, requirió un traslado inmediato a quirófano para una intervención neuroquirúrgica de urgencia. Según el informe, exámenes clínicos e imagenológicos revelaron un sangrado intracerebral agudo, una complicación grave que pone en riesgo su vida. Este procedimiento se suma a las cirugías previas realizadas tras el atentado del 7 de junio en Fontibón, Bogotá, donde Uribe fue baleado en la cabeza durante un evento de campaña.

A pesar de indicios previos de mejoría, como la disminución del edema cerebral y una estabilización hemodinámica reportada días atrás, el estado del senador sigue siendo crítico. La Fundación Santa Fe ha enfatizado que Uribe permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) bajo estricta vigilancia neurológica, con un pronóstico reservado que refleja la severidad de su condición.

El atentado que marcó un antes y un después

El ataque contra Uribe Turbay, ocurrido en un parque de Fontibón, no solo conmocionó a Colombia, sino que reavivó el debate sobre la seguridad en el país. El senador, de 39 años, fue herido de bala en la cabeza y el muslo izquierdo por un menor de 15 años, quien fue detenido con un arma de fuego. Este incidente, que algunos analistas vinculan a la polarización política y al discurso violento.

El trasfondo del senador, miembro de una prominente familia política —su abuelo fue presidente de Colombia y su madre, la periodista Diana Turbay, fue asesinada en 1991 tras un secuestro ordenado por Pablo Escobar—, añade un peso simbólico a este suceso. Uribe, quien había anunciado su intención de postularse a la presidencia en 2026, se perfilaba como una figura clave en el Centro Democrático, un partido de derecha que busca recuperar terreno en un escenario dominado por el primer gobierno de izquierda en la historia reciente del país.

Implicaciones políticas y económicas

El atentado y el delicado estado de salud de Uribe Turbay tienen repercusiones que trascienden lo personal. En el ámbito político, este evento intensifica las tensiones en un país que se prepara para las elecciones presidenciales de 2026. La violencia contra candidatos, un eco de los oscuros años de los 80 y 90, podría disuadir a otros líderes de participar activamente en la contienda, afectando la pluralidad del debate democrático.

Un país en vilo

La situación de Miguel Uribe Turbay no solo es un drama humano, sino un reflejo de los desafíos que enfrenta Colombia en su camino hacia la estabilidad política y económica. Mientras el senador lucha por su vida, el país enfrenta el desafío de garantizar la seguridad de sus líderes y ciudadanos en un contexto de creciente polarización. La Fundación Santa Fe comenzará monitoreando su estado, pero el pronóstico sigue siendo incierto, y con él, el futuro de una figura que promete ser protagonista en la próxima contienda electoral.