El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha ajustado a la baja su pronóstico de crecimiento económico para Colombia en 2025, pasando de un estimado inicial del 3% a un más cauteloso 2,4%. Esta revisión, presentada en la reciente actualización del informe Perspectivas de la Economía Mundial , refleja un panorama global cada vez más incierto, caracterizado por tensiones comerciales crecientes, interrupciones en las cadenas de suministro y presiones inflacionarias persistentes. En el ámbito global, el FMI también recortó su proyección de crecimiento al 2,8%, evidenciando los retos que enfrentan tanto economías desarrolladas como emergentes.
Para Colombia, la desaceleración proyectada responde a una combinación de factores externos e internos. A nivel global, la intensificación de conflictos comerciales y la volatilidad en los mercados energéticos y alimentarios han generado un entorno adverso para economías dependientes de las exportaciones, como la colombiana. A esto se sus desafíos domésticos, como la inflación persistente, que el FMI estima se reducirá gradualmente a 4,3% en 2025 y 3,6% en 2026, aún por encima de la meta del Banco de la República. Este escenario complica las perspectivas de recuperación económica y limita el margen de maniobra para políticas monetarias expansivas.
El informe del FMI subraya que las economías emergentes, incluida Colombia, enfrentan mayores obstáculos para atraer inversión extranjera y mantener la estabilidad en sus cadenas de suministro. En el caso colombiano, la menor dinámica en sectores clave como el comercio, la construcción y la industria ha contribuido a la revisión a la baja. Además, el organismo multilateral advierte que la sostenibilidad fiscal del país está en riesgo si no se implementan reformas estructurales que impulsen la productividad y fortalezcan las finanzas públicas.
Entre las recomendaciones del FMI destaca la urgencia de adoptar medidas para mejorar la competitividad, diversificar la economía y reducir la dependencia de materias primas. Asimismo, se enfatiza la necesidad de avanzar en políticas que promuevan la inclusión social y la transición hacia una economía más verde, en línea con los objetivos de desarrollo sostenible. Para el gobierno colombiano, estas proyecciones representan un llamado a la acción en un contexto de crecientes expectativas ciudadanas y restricciones presupuestales.
En conclusión, el ajuste del FMI refleja los desafíos estructurales y coyunturales que enfrenta Colombia. La capacidad del país para adaptarse a un entorno global volátil y ejecutar reformas efectivas será determinante para revertir esta tendencia y sentar las bases de un crecimiento más robusto y sostenible en los próximos años.














