El Ministerio de Hacienda de Colombia ha revelado los primeros detalles del anteproyecto del Presupuesto General de la Nación (PGN) para 2026, un plan que asciende a $521,2 billones y que marca un leve incremento del 2% frente a los $511 billones aprobados para 2025, tras un tortuoso proceso que incluyó un aplazamiento y ajustes significativos. Este monto, sin embargo, queda un 0,3% por debajo de los $523 billones inicialmente proyectados para el año en curso, reflejando las dificultades fiscales que enfrenta el país en un contexto de crecimiento económico moderado y presionas por el cumplimiento de la regla fiscal. Este anteproyecto, aún en fase preliminar, será sometido a revisión y ajustes antes de su presentación formal al Congreso en la próxima legislatura, donde se espera un debate intenso dada la falta de mayorías sólidas del gobierno.
El foco del presupuesto para 2026 está claro: el servicio de la deuda pública se llevará la mayor tajada, con $115,2 billones, equivalente al 22% del total. Este rubro, que sigue creciendo en medio de un endeudamiento acumulado y tasas de interés globales desafiantes, subraya la prioridad de mantener la estabilidad financiera del país. En segundo lugar, la educación emerge como una apuesta clave, con $79,2 billones destinados a fortalecer el sistema educativo, un incremento que responde a las demandas históricas de este sector y al compromiso del gobierno con la equidad social. La salud, otro pilar esencial, recibiría $68,4 billones, consolidándose como una prioridad en un país que aún lidia con las secuelas de la pandemia y las necesidades de ampliar la cobertura médica.
Sin embargo, el contraste es notable con otros sectores. Justicia ($5 billones), Prosperidad Social ($4,4 billones) e Interior ($3,6 billones) quedan relegados a montos significativamente menores, lo que podría generar críticas de quienes abogan por mayores recursos en áreas como la seguridad, la lucha contra la pobreza y la gobernabilidad. Esta distribución evidencia las limitaciones presupuestales y las difíciles decisiones que enfrenta el gobierno para equilibrar sus promesas sociales con las realidades económicas.
¿Cómo va el presupuesto en el primer trimestre?
En paralelo, el Ministerio de Hacienda presentó un balance de la ejecución presupuestal al cierre de marzo de 2025, ofreciendo una radiografía del desempeño en el primer trimestre. Los sectores de Educación (22,3%), Salud (21,5%), Medio Ambiente (19,7%) y Minas y Energía (19,3%) lideran en cumplimiento, mostrando avances en la entrega de recursos comprometidos. En términos de inversión concreta —es decir, la ejecución de bienes y servicios—, destacan Educación (15,3%), Igualdad y Equidad (13,7%), Defensa y Policía (12,9%) y el Sistema Integral de Verdad, Justicia y Reparación (10,5%). Según el director de presupuesto, los compromisos alcanzados suman $144,8 billones, un 27,5% del total de $525,8 billones establecidos para 2025, lo que sugiere un ritmo razonable, aunque aún lejos de los niveles óptimos para cumplir metas anuales.
Este anteproyecto llega en un momento crítico. Con un crecimiento económico proyectado en torno al 2% para 2025 y 2026, según estimaciones oficiales, y una inflación que, aunque en descenso, sigue presionando el costo de vida, el gobierno enfrenta el reto de financiar sus ambiciosas reformas sociales sin comprometer la sostenibilidad fiscal. La dependencia de la deuda externa, los retrasos en proyectos de generación energética —como los señalados por XM— y la incertidumbre climática añaden capas de complejidad a un presupuesto que, por ahora, es solo una hoja de ruta inicial. El debate en el Congreso será decisivo para definir si este plan de $521,2 billones logra traducirse en acciones concretas o si, como en años recientes, termina ajustado a la baja por las realidades del erario público.














