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Cafeteros, floricultores y bananeros en alerta por guerra comercial de Estados Unidos

La reciente decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un arancel del 10% a las importaciones provenientes de Colombia ha encendido las alarmas en el sector agropecuario del país. Cafeteros, floricultores, bananeros y productores de aguacate hass, entre otros, enfrentan un panorama de incertidumbre que amenaza con golpear sus exportaciones y, con ellas, el sustento de millas de familias y la estabilidad económica de regiones enteras.

Jorge Enrique Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), calificó la medida como “lamentable” y destacó su magnitud: “El año pasado exportamos más de 3.642 millones de dólares en productos del sector agropecuario a Estados Unidos. Este arancel es una decisión autónoma del gobierno norteamericano, pero sus efectos podrían ser devastadores”. El agro colombiano, que representa el 32% de las exportaciones al mercado estadounidense –equivalentes a unos 4.600 millones de dólares–, se encuentra ahora en una encrucijada.

El café, en el ojo del huracán

El café sin tostar, principal producto agrícola de exportación a Estados Unidos, concentra el 9,2% de los envíos totales, según datos de la Dian analizados por Analdex. Este mercado, que absorbe el 40% de las exportaciones de cafeteras colombianas –más de 1.100 millones de dólares–, es vital para las 560.000 familias que dependen de este cultivo. Germán Bahamón, presidente de la Federación Nacional de Cafeteros, subrayó su importancia: «El café es esperanza y competitividad para millas de productores. Este arancel podría encarecer nuestro producto y afectar la demanda en el mercado más importante para nosotros».

https://twitter.com/GermanBahamon/status/1907594705392775500

En Estados Unidos, la industria del café genera un impacto económico significativo, representando el 1,3% del PIB. La relación de confianza construida con Colombia, basada en la calidad de su grano suave, podría verse comprometida por el aumento de costos para los importadores.

Flores frescas: un ramo en riesgo

Otro sector emblemático, la floricultura, también sentirá el impacto. Las flores colombianas dominan el mercado estadounidense, con un 85% de los ramos vendidos en supermercados provenientes de cultivos nacionales. En 2024, las exportaciones de flores frescas crecieron un 15,6%, pasando de 959 millones de dólares en 2023 a 1.108 millones el año pasado. Sin embargo, el arancel del 10% podría reducir esta ventaja competitiva frente a otros proveedores globales, afectando a un sector que emplea a miles de personas, especialmente en regiones como Cundinamarca y Antioquia.

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Banano, aguacate y más: empleo en jaque

Los bananeros, aguacateros y productores de panela, tilapia y aromáticas se enfrentan a un desafío similar. “Sustituir el mercado de Estados Unidos es extremadamente difícil”, advirtió Bedoya. “Estos sectores son intensivos en mano de obra, y un golpe a las exportaciones se traducirá en menos empleo y mayor presión social en el campo”. La SAC estima que el impacto podría extenderse a cientos de millas de trabajadores rurales, en un momento en que el país busca consolidar la paz y el desarrollo económico en zonas vulnerables.

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Una diplomacia comercial con argumentos sólidos

Javier Díaz, presidente de Analdex, abogó por una respuesta estratégica: «Desde el sector privado, tenemos datos contundentes para negociar. Por cada dólar de café exportado, se generan 4,5 dólares en valor añadido en Estados Unidos. Las flores colombianas, además, sostienen millas de empleos allá». Díaz insistió en que la diplomacia comercial debe destacar estas interdependencias para mitigar el impacto de los aranceles.

El riesgo de una guerra arancelaria

Un aspecto adicional de preocupación son los insumos agrícolas importados desde Estados Unidos, como maíz, trigo, soja y torta de soja, esenciales para la producción de pollo, cerdo, huevo y algo de ganadería. Bedoya alertó sobre las consecuencias de una posible represalia: «Si Colombia responde con aranceles a estos insumos, los costos de la canasta básica se dispararán. Ojalá no entremos en una guerra comercial que termine afectando a los consumidores».

Andrés Valencia, exministro de Agricultura, puso cifras al desafío de sustituir el maíz estadounidense: “Con las productividades actuales de 5,8 toneladas por hectárea, harían falta 1,2 millones de hectáreas para reemplazar las 923.000 toneladas de maíz amarillo tecnificado que producimos en 2024. Es un reto titánico”.

https://twitter.com/AndrsValencia9/status/1907617019119190308

Un sector resiliente ante la adversidad

A pesar de las amenazas, el agro colombiano no se rinde. Los gremios y el gobierno trabajan contrarreloj para diseñar estrategias que preserven la competitividad y exploren mercados alternativos. Sin embargo, el mensaje es claro: el arancel de Trump reordena las reglas del juego, y el campo colombiano deberá adaptarse a un escenario más hostil para seguir siendo un pilar de la economía nacional.