El inicio del 2025 trajo consigo un duro golpe para los bolsillos de los colombianos: las tarifas de gas natural registraron aumentos históricos, superando el 35% en ciudades como Bogotá, Medellín y Bucaramanga. Este incremento, que ya se refleja en las facturas de febrero, ha encendido las alarmas entre los usuarios regulados, quienes enfrentan un panorama económico cada vez más complejo.
Según los reportes de las empresas comercializadoras, como EPM y Vanti, el alza en las tarifas responde principalmente al encarecimiento del suministro y transporte del gas, factores que representan más del 96% del ajuste. La escasez de gas nacional, la necesidad de importar gas natural licuado (GNL) y los mayores costos de transporte desde la Costa Caribe han sido los detonantes de esta crisis.
¿Por qué subieron las tarifas?
Luis David Pachón, consultor en gas y energía, explicó que el aumento se debe a la insuficiente oferta de gas nacional para cubrir la demanda. “Los balances volumétricos de gas natural muestran que el país necesita importar GNL a precios más elevados, lo que ha llevado a una alineación de los precios nacionales con los internacionales”, señaló.
Además, el transporte del gas desde fuentes más lejanas, como la Costa Caribe, ha incrementado los costos. A esto se suman las primas adicionales de transporte y la liquidación trimestral del impuesto de transporte, que han contribuido al encarecimiento del servicio.
Impacto en los hogares
En términos prácticos, un usuario de estrato 3 que consume 20 m³ mensuales pagará cerca de 20.000 adicionales en Bogotá, mientras que en Medellín el incremento será de aproximadamente 20.000 adicionales en Bogotá, mientras que en Medellín el incremento será de aproximadamente 10.000. En ciudades como Bucaramanga, Villavicencio y Manizales, los aumentos también han sido significativos, aunque con variaciones dependiendo de la región.
Por ejemplo, en Medellín, la tarifa de suministro subió un 43,9%, pasando de 6,47 USD/MBTU en diciembre a 9,34 USD/MBTU en enero. En contraste, ciudades como Barranquilla y Cali registraron alzas más moderadas, del 5,8% y 2,2%, respectivamente.
¿Qué viene para el futuro?
Los analistas advierten que esta tendencia al alza podría mantenerse en los próximos meses, especialmente si el dólar continúa su comportamiento volátil. Cualquier devaluación de la moneda colombiana frente al dólar aumentaría aún más los costos del GNL importado, lo que se traduciría en nuevas presiones sobre las tarifas.
Vanti, una de las principales comercializadoras, aseguró que ha trabajado para minimizar el impacto en los usuarios, pero reconoció que el incremento era inevitable. “El vencimiento de contratos de suministro en 2024 y la necesidad de incorporar gas importado han sido factores determinantes”, explicó la compañía.
Para tener en cuenta:
El aumento en las tarifas de gas natural no solo refleja una coyuntura compleja en el sector energético, sino que también evidencia la dependencia del país de fuentes externas para cubrir la demanda interna. Mientras el gobierno y las empresas buscan soluciones a largo plazo, los colombianos deberán prepararse para facturas más altas en los próximos meses.
Este escenario plantea un desafío adicional para las familias y las empresas, que ya enfrentan presiones inflacionarias en otros sectores. La pregunta que queda en el aire es: ¿cómo mitigar el impacto de estas alzas en un contexto económico ya de por sí desafiante?














