El sector de la construcción enfrenta grandes retos y oportunidades para recuperarse de la desaceleración económica que sufrió en 2023. Según un estudio de BBVA Research, el modelo de pre-ventas y los subsidios de vivienda son claves para reducir el riesgo de sobreoferta, las quiebras de las empresas y las crisis de los hogares.
El mercado de vivienda en Colombia atraviesa por un momento difícil, luego de que en 2023 se registrara una fuerte caída de las ventas, que alcanzaron niveles similares a los del año 2011. Esto se debió a la desaceleración económica que afectó la demanda, los ingresos y el acceso al crédito de los compradores, así como a las renuncias de transacciones previas por falta de recursos, anulación de subsidios o aumento de las tasas de interés.
Sin embargo, el sector de la construcción tiene grandes oportunidades de reactivación, gracias al modelo de pre-ventas y a los subsidios de vivienda que ofrece el Gobierno Nacional. Así lo revela el más reciente estudio de Situación Inmobiliaria, realizado por BBVA Research, que analiza el comportamiento del mercado de vivienda en el país.
Según el informe, el modelo de pre-ventas, que consiste en vender las viviendas antes de iniciar su construcción, reduce el riesgo de acumulación excesiva de inventarios, las quiebras generalizadas en las empresas y las crisis sistémicas en los hogares y el sector financiero. En efecto, actualmente en todas las ciudades del país, las pre-ventas superan el 60% de la oferta total de la vivienda.
Además, el estudio resalta la importancia de los subsidios de vivienda, que ayudan a reducir el desistimiento de las compras, especialmente en el mercado de vivienda de interés social (VIS), que es el más afectado por la coyuntura económica. Según los datos presentados, el más del 50% de los subsidios se dieron por fuera de las grandes ciudades, y los constructores volvieron a aumentar los descuentos ofrecidos, siendo más visibles en los mayores precios.
Para Mauricio Hernández Monsalve, economista de BBVA Research para Colombia, “las bajas ventas que se dieron en 2023 hicieron que el stock de oferta creciera a lo largo del año pese a los menores lanzamientos. Como resultado, el tiempo necesario para vender la oferta disponible aumentó progresivamente desde mínimos de 2022. Asimismo, creció el inventario sin vender, eso sí, sin alcanzar los niveles máximos que se tuvieron en 2019, pues la oferta esta vez se redujo a tiempo y más intensamente”.
El economista también señala que el sector de la construcción es clave para la reactivación económica del país, ya que mueve el 55% de otros sectores asociados a esta actividad, y genera 1,6 millones de empleos directos. Asimismo, destaca que la oferta no residencial (oficinas, locales comerciales y bodegas) tiene buenas perspectivas, pues la vacancia se ha reducido y la construcción de nuevas edificaciones se ha moderado.













Leave a Reply