
Foto: Minminas
El precio de la gasolina ha sido el punto de quiebre entre el gobierno y los taxistas, quienes se sienten traicionados por el presidente Gustavo Petro. El ministro de Transporte, William Camargo, anunció que se estudia la posibilidad de establecer un precio diferencial para este gremio, pero advirtió que implica un costo fiscal y un impacto en las utilidades de Ecopetrol. Los expertos en finanzas públicas respaldan el aumento del precio de la gasolina como una medida responsable y necesaria.
El pasado 9 de agosto, una parte del gremio de taxistas convocó una jornada de protestas en varias ciudades del país, para exigir al gobierno que cumpla con su promesa de campaña de otorgarles una tarifa preferencial en el galón de corriente. Según los manifestantes, el constante incremento del precio de la gasolina afecta su rentabilidad y competitividad frente a otras plataformas de transporte.
Tras varias horas de bloqueos y movilizaciones, el ministro Camargo se reunió con los representantes del gremio y logró un acuerdo para levantar el paro. El funcionario se comprometió a crear mesas técnicas de trabajo para revisar el tema de la tarifa diferencial, así como otros aspectos relacionados con la regulación del servicio, la seguridad social y la lucha contra la ilegalidad.
Sin embargo, el ministro Camargo también reconoció que establecer un precio diferencial para los taxistas implica un desafío fiscal y operativo, pues requiere de recursos que actualmente se destinan a otros fines. Por ejemplo, explicó que parte de las utilidades de Ecopetrol se estaban girando para pagar el diferencial que existía antes entre el precio interno y externo de los combustibles. Ese mecanismo se había desmontado en el gobierno anterior, por lo que ahora se tendría que concertar con el Ministerio de Hacienda una nueva fuente de financiación.
Asimismo, el ministro Camargo indicó que esta semana se espera un nuevo aumento en el precio de la gasolina, debido a factores externos como el tipo de cambio y el precio internacional del petróleo. Ante esta situación, dijo que lo más factible sería congelar ese aumento para los taxistas y revisar el impacto que tendría en las finanzas públicas.
Por su parte, el presidente Petro defendió su decisión de aumentar el precio de la gasolina como una medida responsable y necesaria para garantizar la sostenibilidad fiscal del país. En su cuenta de Twitter, Petro afirmó que no hay falta de garantías para los taxistas y que el Estado debe ayudar a dignificar su trabajo. También dijo que su gobierno está comprometido con la transición energética y la movilidad sostenible, por lo que impulsará el uso de vehículos eléctricos e híbridos.
Los expertos en finanzas públicas coinciden con Petro en que aumentar el precio de la gasolina es una decisión acertada desde el punto de vista fiscal. Luis Fernando Mejía, director del centro de pensamiento Fedesarrollo, señaló que el costo de los subsidios al precio de los combustibles el año pasado fue superior a los 36 billones de pesos, una cifra insostenible para las arcas del Estado. Mejía también advirtió que otorgar una tarifa diferencial a los taxistas podría generar un efecto cascada, pues otros sectores podrían reclamar beneficios similares.















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