
Debido a que la energía es una de las materias primas que más requiere el Metro para su movilización y representa altos costos, la empresa de transporte antioqueña de la mano de la Universidad Pontificia Bolivariana estudia desde hace un año la manera de disminuir el consumo energético en los trenes.
Actualmente, la empresa debe pagar cerca de 75 Gwh al año, además genera y consume 12 Gwh adicionales producidos en sus sistemas de frenado. Esos 75 giga vatios hora al año, correspondientes a unos 17 mil millones de pesos.
Durante el primer año de investigación con la UPB, el Metro ha estudiado el comportamiento de los trenes ante el viento y al mismo tiempo las turbulencias que se generan en la parte frontal y en los costados de los vehículos.
Para mitigar el consumo de energía, se creó un prototipo consistente en una nueva máscara frontal para los trenes, y un nuevo parabrisas que lo hacen más aerodinámico. Para llegar a este prototipo, meses atrás se creó un túnel de viento que fue utilizado en la Universidad Pontificia Bolivariana para someter un prototipo de tren a una serie de perturbaciones, dando como resultado el diseño que ya ha sido probado durante dos días y que ahora se probará de manera más intensa para optimizar el diseño final.
Desde este fin de semana, dicho prototipo se probará en uno de los trenes de primera generación del Metro durante un mes en sus dos máscaras frontales, es decir, adelante y atrás. La instalación del prototipo se realizará este fin de semana y el tren saldrá a operación comercial el martes.
Al final de la prueba se establecerá si con ese diseño se logra disminuir el consumo energético de manera sustancial, si es necesario hacerle modificaciones al prototipo o pensar en instalar esa máscara frontal en todos los trenes, dada la eficiencia energética que representa.
Dicha investigación entre el Metro y la UPB ha contado con una inversión cercana a las 1.200 millones de pesos y cuenta con el apoyo de Colciencias.













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